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9:20:30 a.m. 

Las plazas de La Habana y Holguín, donde tendrán lugar las misas durante la visita del Sumo Pontífice, están casi listas. La rapidez y calidad en la ejecución de las obras en la capital, distingue el quehacer de Epromap, entidad que atesora en su hoja de vida la condición de Vanguardia Nacional por varios años consecutivos.

Próximo a concretarse el tercero de esos viajes pontificios, en septiembre venidero, mu­chas son las expectativas en la población y arduo el desafío de cada jornada en las inmediaciones de la Plaza de la Revolución en La Habana.

Cinco son los objetos de obra que se erigen con ese propósito: el estrado principal, desde don­de el Papa celebrará la misa, y la sacristía —situada esta última detrás del primer espacio—, el estrado del Coro y otros dos reservados para la prensa acreditada —ubicados estos en posición semifrontal a ambos laterales del recinto de mayor preeminencia, y con capacidad cada uno para 200 profesionales del periodismo—, explican Salvador Prats Mar­tínez y el arquitecto Luis Manuel Pérez Coello, director general y director de operaciones de Epromap, respectivamente.

El grueso de las faenas, las más “fuertes”, han sido concretadas y posibilitan visualizar una buena fachada, a más del 90 % de su ejecución, de lo que deberá ser una digna palestra —a la altura de los más nobles sentimientos de este pueblo— para el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica y Jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano, el primer Papa de origen americano.

Lo que distingue este acometido de los precedentes —devela Prats Martínez— va más allá del mero cambio en la disposición de las plataformas al interior de la plaza, y está en la conjugación de las experiencias acumuladas en las dos visitas episcopales para optimizar el tiempo y las energías, y en la entrega e ímpetu diarios, pues “lo que decide —acota por su parte el director de operaciones— no es la cantidad de horas, sino la intensidad” de lo que aquí se hace.

Pérez Coello ayuda a desentrañar las complejidades de lo que no se descubre al golpe primero de la vista, y que entonces se dibuja ante nuestros ojos como una gran “armadura de madera”.

Son 50 los hombres y 39 las jornadas (hasta la víspera), consagradas a un desvelo común: el de vestir a la más importante de las plazas cubanas con su mejor traje —el de gala—, a la espera de un anhelado encuentro.

Incesantemente se ha trabajado también en Holguín desde que de forma oficial se confirmó la visita del Sumo Pontífice de la Iglesia Católica a este territorio, programada para el 21 de septiembre.

Tanto en la plaza de la Revolución Mayor General Calixto García —donde el Papa Fran­cisco celebrará la misa— como en otros sitios donde estará la máxima autoridad del Vati­cano y la comitiva acompañante, se han em­prendido labores de construcción y mantenimiento.

Las obras deben quedar concluidas antes de que finalice el presente mes el montaje de las estructuras metálicas para dar paso a labores de decoración y de otros tipos, según información brindada por el ingeniero Robiel Pérez Gutiérrez, jefe de Pro­ducción de la UEB Nicaro, perteneciente a la Empresa Constructora de Obras Industriales No.9 de Holguín.

Es notable la marcha del estrado para la misa, armado con acero laminado en el área correspondiente a la tribuna de la plaza. Con sus 504 metros cuadrados ofrece suficiente espacio para que el Papa y los concelebrantes desarrollen con la solemnidad prevista la ceremonia que rebasa la expectación de los habitantes de la urbe provincial.

Creado por especialistas de la Empresa de Proyectos Vértice, quienes tuvieron en cuenta las recomendaciones de las autoridades religiosas, el escenario totalmente techado tendrá entre sus componentes significativos un pretil en el frente y laterales de la parte superior revestido con pegatina blanca sobre la que se destacarán tonalidades de azul, en evocación al mar donde fue encontrada la Virgen de la Caridad del Cobre.

También con una notable base metálica, ya están ubicados en los sitios escogidos los dos estrados para la prensa, cada uno con cuatro niveles y 87 metros cuadrados, así como el designado para el coro compuesto por 160 personas responsables de interpretar los cantos rebosantes de cubanía elegidos para la ocasión.

Carlos Antonio Benibelis Fonseca, jefe de la obra, confirmó que es una tarea severa. “Tra­bajamos en dos turnos. Uno de siete de la ma­ñana a siete de la noche, momento en que entra el otro hasta las tres de la madrugada. Fue necesario hacerlo así para cumplir con las labores de soldadura, definidas como la ruta crítica”.

Dio por terminada la fase de montaje de las estructuras metálicas solicitadas en la Loma de la Cruz, desde donde el Papa bendecirá a la ciudad de Holguín y confirmó la continuidad de otras acciones propias de la parte civil de la obra que se ejecuta allí.

En su opinión, los trabajadores que directamente intervienen en las labores constructivas y los que las apoyan a través de diversas funciones, despliegan interés y profesionalidad porque reconocen la trascendencia que tendrá para la sociedad cubana y el mundo la visita del Papa Francisco.

(Fuente: Granma)