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6:39:20 a.m.

A estas alturas los oráculos del deporte y las matemáticas deben estar devanándose los sesos, haciendo croquis y movimientos al más puro estilo del filme Minority Report para ver, con el hálito de esperanza, la dosis de empuje característica de los cubanos y los posibles rendimientos del atletismo, el boxeo y el taekwondo, qué opciones quedan para que la armada de Cuba en los XVII Juegos Panamericanos de Toronto se aferre al menos a la tercera posición por países.

Tercera plaza porque a falta de una semana los anfitriones canadienses se antojan inalcanzables, con un nivel de efectividad inusitado, aupados por el poderío en disciplinas que ya bajaron el telón como el remo y la natación, con ocho cetros en cada una, y el ciclismo de pista (6), por solo citar tres de presencia sólida en su total de 54 vellocinos, 48 platas y 40 bronces. Brasil, entretanto, aparece más cercano, con 30-28-41, mientras que Estados Unidos (59-53-48) ya asumió su rol de “gendarme” de América y universal.

Entonces, ante semejante encrucijada y el pedigrí de la mayor de las Antillas desde la edición de Cali 1971 tambaleante, muchos se cuestionarán si continuamos siendo o no una potencia deportiva mundial. Sin miramientos, sí lo somos.

De hecho, de cara a Río de Janeiro 2016 colocaría una cantera de atletas con opciones a corona superior a la decena: los luchadores Mijaín López, Reinieri Salas y Yowlys Bonne; Idalis Ortiz, Asley González, Yanet Bermoy y José Armenteros en judo; Pedro Pablo Pichardo, Yarisley Silva, Denia Caballero o Yaimé Pérez en el atletismo; Erislandy Savón, Lázaro Álvarez, Yosbany Veitía y Julio César La cruz en el boxeo; Rafael Alba en el taekwondo, y los propios Leuris Pupo y Eglys Cruz en el tiro…

Ojo, se trata de una cantera, la materialización pasa por muchas otras cuestiones.

Es cierto también que la estructura sobre la cual se edificó nuestro movimiento deportivo ha variado y hasta cierto punto se ha distorsionado; también lo es el hecho de que los escenarios actuales de evolución se sustentan esencialmente en una compleja y exigente ruta competitiva en la cual, por cuestiones esenciales de economía, no nos hemos podido insertar aún.

Baste mencionar que demográficamente, y en materia de infraestructura y recursos, nos separa una distancia considerable de las tres naciones que copan el medallero en Toronto. Claro, esta observación no persigue el más mínimo afán justificativo.

Al grano

Han pasado cuatro años desde Guadalajara 2011, un ciclo durante el cual el panorama deportivo de América ha cambiado mucho. La presencia de los mejores exponentes del hemisferio en los podios de premiaciones de los certámenes mundiales da fe de ello. De ahí la diversificación del reparto del botín en eventos múltiples, donde ya no únicamente estadounidenses, cubanos, canadienses y brasileños campean por su respeto.

En el momento de redactar estas líneas y a tenor con la realidad que se vive en Toronto, incluso Colombia (24-8-22) -de la mano de las pesas, el patinaje de velocidad, el ciclismo, el golf y la gimnasia artística- nos supera. Claro que los cafeteros no tendrán ni por asomo el sprint final de los cubanos.

De vuelta a la capital del estado mexicano de Jalisco: al término de la primera semana de confrontación, hace cuatro años, Cuba (16-14-14) aparecía en la cuarta plaza, a espaldas de Estados Unidos (48-48-38), Brasil (18-15-22) y los propios canadienses (16-16-20). Sucede que entonces el aporte de nuestros exponentes del pugilismo, campo y pista, halterofilia, canotaje y judo no se había materializado aún. Una simple mirada y el cierre definitivo en 58 metales dorados basta para argumentar.

De cualquier manera, el presente es la cuestión prioritaria y si radiografiamo el cierre de modalidades como la propia lucha y las pesas, además del ciclismo, ciertamente no cumplieron con las expectativas precompetencia con las que desembarcaron en la urbe canadiense.

Los eléctricos no fallan en ningún certamen multideportivo, y con haber dado un paso atrás en el tiempo y recalado en lo acontecido en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Veracruz 2014, el gimnasta Manrique Larduet merece el calificativo, aun cuando su rendimiento de 1-2-1 cae perfectamente en el plano de lo permisible. Sucede que rescató del olvido un deporte que desde Santo Domingo 2003 no reportaba medallas.

Sabor amargo entre tackles

Que los estadounidenses y nuestros gladiadores son los reyes indiscutibles de los colchones de América, eso nadie lo cuestiona. Solo que esta vez los norteños nos aplicaron una presa al medallero de la disciplina, al dominarlo con 8-3-4, por 4-3-6 de la legión comandada por Pedro Val, Julio Mendieta y Elio Garraway. Solo pudieron hacerse justicia los extraclases Mijaín López (130 kg), Reinieri Salas (86) y Yowlys Bonne (57), a quienes se sumó Yasmani Lugo (98) en el año en el cual pretende irrumpir en la élite del orbe en Las Vegas.

Varias aristas matizaron la andadura de los espartanos insulares en la competición: la entrega y esfuerzo no coronado de Jacqueline Stornell (58), Catherine Videaux (63) y Franklin Marén (65); la gentileza pese a su rutilante superioridad de Mijaín, expresada en la conducción de los pleitos en esa manera de no exprimir la vulnerabilidad de cada uno de sus oponentes; la sed insaciable de Lugo; la avalancha de recursos y sangre fría de Bonne para manejar rivales a su antojo.

Y la sempiterna rivalidad entre Jake Herbert y Reinieri Salas, un pleito que puso de pie a muchos en Mississagua, La Habana y cualquier rincón de América donde que lo estuviesen presenciando, una obra magistral de técnica depurada, táctica y maestría, una sinfonía de calidad.

No hubo tiempo para un café, para abandonar la pantalla, para dar cabida a distracciones. Fueron seis minutos de erupción volcánica, con Salas emergiendo airoso 12-7 y encerrando en un abrazo ese “estoy listo para lo que venga”.

Fueron grandes también la taekwondoca Yania Aguirre (49 kg) en su remontada épica de menos de un minuto para abrazarse a la bandera tras el veredicto 10-9 a su favor sobre la mexicana Itzel Manjarrez, y el quinteto femenino de baloncesto en su “diferendo” adverso 64-65 ante las estadounidenses, igualmente en la noche del domingo.

Kilogramos añorados sobre la plataforma

Cuatro es el doble que dos. A veces del segundo lugar casi nadie se acuerda. Esa sensación deben estarla experimentando los halteristas cubanos en este minuto.

Jorge Luis Barcelán, Vicente Gálvez y Félix Machín, como todo federativo y entrenador ambicioso, trabajador y de dividendos históricos, también hurgan sobre las causas de su descenso, destilan inconformidad. Máxime tratándose de la segunda disciplina aportadora de preseas en la historia, únicamente superada por el campo y pista.

Es verdad, Yoelmis Hernández (85 kg) retuvo su cetro de tierras tapatías con tres plusmarcas incluidas, performance digno de su condición de multimedallista mundial; Adriel La O (77) defendió con creces la estirpe heredada de Pablo Lara, Idalberto Aranda e Iván Cámbar; Marina Rodríguez (63) tatuó con su plata la historia en calidad de primera cubana capaz de agenciarse una presea en torneos continentales, y Yadier Núñez (85) demostró estar listo para cualquier batalla en la palanqueta.

Solo que eso no llena, como tampoco el 2-2-1 global, bien distante del 8-3-2 de los colombianos, nuevos dueños del feudo en el Centro Deportivo de Oshawa.

Bielas y glamour: la fórmula no cuajó

De todo sufrieron nuestras ciclistas en el velódromo panamericano. Desde las obstrucciones no detectadas de Monique Sullivan en el keirin, el tanque de pedalazos agotado de Marlies Mejías en el omniun -realmente no podía con la titular del planeta y plata olímpica Sarah Hammer (su apellido llevado al español lo dice todo)- hasta la fatídica caída de Lisandra Guerra en el segundo heat de la velocidad individual cuando se embalaba junto a la mexicana Luz Gaxiola.

El desenlace no fue feliz. A falta de la ruta, donde dudo que puedan repetir la escena eterna de Arlenis, Yudelmis y Yumari copando el podio de Guadalajara 2011, las chicas de contundencia y poderío no pudieron hacerse justicia con ningún oro brillando en su pecho. Aquí también los anfitriones se las ingeniaron para hacer zafra, dueños de un impresionante 6-2-2.

Habrá oportunidades para materializar la venganza, un plato que se sirve frío. Campeonato del orbe y Juegos Olímpicos son escenarios donde se pudiera hallar redención…

Tiro: sin satisfacción total

El campeón olímpico fuera del podio, Eglys Cruz y Reirier Estupiñán salvadores con sus rifles en tres posiciones a 50 metros. Blancos de América repartidos. Aun así, Estados Unidos (4-6-3), Brasil (3-1-0) y Canadá (3-0-1) de nuevo agujerearon las dianas mejor que nosotros. Comienza a cansar el tema del acecho perenne a dichas potencias…

¿La suerte está echada?

No es el momento de que nuestras disciplinas colectivas sigan los pasos de la pelota y el voleibol, sus portaestandartes tradicionales, paradigmáticos de siempre, en el plano de lo grisáceo por estos días. El voly de playa (f) y el baloncesto, igualmente para damas, se antojaron la mejor foto de cubanía y garra hasta este instante en Toronto 2015.

En lo adelante, sin más bandazos de abandono de la delegación, injusticias o incidentes de cualquier otra índole, los cubanos que asaltarán la duela dejarán el alma en busca del brillo supremo.

¿Una predicción basada en los caminos que aún no se han explorado en Toronto? Ok. Al taekwondo, con el inicio inspirador de Yania Aguirre, la potencialidad aún no calculada del todo de Rafael Alba y compañía, otros dos títulos; una decena al deporte rey si se toma en cuenta el nivel cualitativo de las inscripciones no estaría nada mal; y ocho puños de acero revestidos en oro 22 sellarían por todo lo alto el rendimiento de la tropa de Rolando Acebal, urgida de redimir su honor golpeado en la final de la V Serie Mundial de Boxeo. Estaríamos así frisando, si aparece algún otro eléctrico como Larduet, los 45 títulos.

(Fuente: CC)