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8:35:37 p.m. 

Por Orfilio Peláez

Desde épocas bien remotas el caballo ha sido un aliado esencial en la vida del hombre. Baste mencionar su inestimable protagonismo en la transportación a larga distancia de pueblos enteros, en el desplazamiento de ejércitos participantes en numerosas guerras libradas hasta comienzos de la pasada centuria, o para mover mercancías y apoyar las faenas agrícolas.

Pero no pasó mucho tiempo sin que se le reconocieran otras ventajas. Así, en el año 460 ANE el sabio griego Hipócrates hablaba del saludable ritmo del caballo y cuánto era capaz de tonificar el organismo humano.

Tal concepto fue retomado en Europa durante los siglos XVI, XVII y XVIII, cuando algunos galenos recomendaban montar sobre el animal para mantenerse sano.

Ya en 1845 el neurólogo francés Chassaignac planteó que un caballo en acción mejoraba el equilibrio, el movimiento articular y el control muscular, lo cual era particularmente beneficioso en pacientes parapléjicos.

Sin embargo, no fue hasta después de terminada la Segunda Guerra Mundial que surgió la llamada equinoterapia en el Viejo Continente, sobre todo en Alemania y varios países escandinavos, donde la práctica se afianzó de manera definitiva.

¿Trote milagroso?

En términos generales, la equinoterapia consiste en el empleo de caballos para la rehabilitación física y emocional de niños y adultos con autismo, síndrome de Down, trastornos neuromotores, parálisis cerebral, alteraciones de la conducta, problemas de la concentración, síndrome de Rett, hiperquinesia y otras dolencias.

Como refiere la literatura internacional especializada en el tema, un animal entrenado con este fin transmite al paciente durante su marcha un número determinado de vibraciones por minuto.

Tales impulsos rítmicos llegan al cinturón pélvico, columna vertebral y miembros inferiores, proporcionando una serie de estímulos fisiológicos que regulan el tono muscular y favorecen el movimiento coordinado.

Según explicó a Cuba Contemporánea la Máster en Educación Especial Idida Rigual González, la equinoterapia fomenta la integración sensorial, desarrolla el equilibrio vertical y horizontal, y aumenta la concentración, la autoestima y la interrelación social.

Asimismo, permite trabajar en los aspectos referidos a la correcta postura del cuerpo, lenguaje, orientación espacial y memoria.

Para tener una idea más clara de los efectos beneficiosos, vale resaltar que cuando una persona postrada en silla de ruedas monta caballo, ejercita los mismos músculos que movería si caminara todo ese tiempo.

De acuerdo con los criterios médicos y las peculiaridades del padecimiento, cada caso tratado tiene un plan específico de rehabilitación individualizada, indicó la especialista.

“Generalmente pueden utilizarse las modalidades de monta pasiva y activa. En la primera la persona bajo tratamiento se adapta al paso del animal sin hacer ninguna otra acción, mientras que la segunda incluye la ejecución de diferentes ejercicios, entre ellos hacer círculos con los brazos, cabalgar al revés o abrazarse al cuerpo del equino”.

Tomando en cuenta las habilidades adquiridas, en ocasiones se han diseñado programas adaptados de equitación deportiva para discapacitados, explicó la Máster Idida, cuya labor en el campo de la equinoterapia responde al Consejo Científico Veterinario de Cuba.

La rehabilitación es apoyada, además, por la combinación de actividades como el dibujo, la música, el contacto con diferentes animales domésticos y el empleo de juegos didácticos.

En opinión del licenciado Vladimir Picart, responsable de la parte ecuestre del Proyecto de Docencia y Asesoramiento en Equinoterapia, que radica en la finca La Loma, Capdevila, en el habanero municipio de Boyeros, los caballos usados en tan noble propósito deben ser ejemplares adultos, saludables y bien mansos. Igualmente, tienen que entrenarse de forma específica para ese tipo de labor.

“Por mi experiencia me atrevo a decir que estos muestran especial sensibilidad hacia los niños discapacitados, llegan a reconocer sus limitaciones y no hacen nada que pueda asustarlos”, aseveró Picart.

Hoy existen en Cuba varios equipos de equinoterapia, integrados por especialistas, entrenadores y familiares. Los resultados son alentadores en la mejoría de las condiciones motoras y afectivas de los pacientes.

Figuran en la relación los ubicados en el Parque Lenin, Zoológico Nacional, Celimar, Feria Agropecuaria de Rancho Boyeros y en el Centro Internacional Las Praderas, todos en La Habana.

Más allá de la capital, hay varios grupos de trabajo con reconocida trayectoria en las provincias de Camaguey, Ciego de Ávila y Santiago de Cuba, básicamente.

Poco a poco la disciplina gana espacio y aceptación en el país. Al parecer Hipócrates tuvo mucha razón cuando hace muchos siglos atrás encomió las bondades terapéuticas de la monta a caballo.