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8:04:21 p.m. 

Vivió sólo 17 años, pero su cuerpo parecía el de una anciana de 104. La valerosa vida de Hayley Okines, quien luchó por crear consciencia sobre un inusual trastorno genético, se apagó suavemente el 2 de abril en su casa en Inglaterra. 

"Mi bebé se ha ido a algún lugar mejor. Ella dio su último aliento en mis brazos a las 9:39 pm", anunció en Facebook su madre, Kerry. (Foto) 

Hayley padecía del Síndrome de Progeria Hutchinson-Gilford, una enfermedad genética de la que existen sólo 124 casos conocidos en el mundo y que implica que los afectados envejecen a una velocidad siete veces mayor que el resto de los seres humanos. La expectativa de vida es de 13 años. 

Pero Hayley vivió cuatro más, y de manera muy intensa. Viajó por el mundo para crear conciencia sobre la progeria y a los 14 años escribió su autobiografía "Old before my time" (Vieja antes de tiempo) y luego otro libro, "Young at heart" (Joven de corazón). También apareció en los documentales "The Girl who is Older than Her Mother" (La niña que es más vieja que su madre) y "World's Oldest Teenager: Extraordinary People" (La adolescente más vieja del mundo: gente extraordinaria) 

Hayley había comenzado a recibir un innovador tratamiento de fármacos en Estados Unidos para detener el proceso de envejecimiento, pero había hospitalizada con neumonía y falleció en su casa en Bexhill, Inglaterra, informó el diario británico The Telegraph. 

El trastorno genético progresivo no se detecta al nacer y con el tiempo da lugar a la calvicie, piel envejecida, enanismo y una pequeña cara. Los niños sufren de problemas asociados con la edad avanzada, incluyendo rigidez en las articulaciones y problemas cardiovasculares. 

La progeria de Hayley fue diagnosticada cuando tenía 13 meses y vestía ropa de un bebé de 3. 

(Fuente: Yahoo)