20150210135126-sam-smith.jpg

 

7:47:04 a.m. 

Sam Smith, un joven artista británico de 22 años, hace un año totalmente desconocido para el gran público, fue el gran ganador de la 57a. edición de los premios Grammy, los "Oscar de la música" entregados anoche en Los Angeles.

Con el tema "Stay with me" (Quédate conmigo) y su álbum "In the Lonely Hour", Smith se llevó los premios a la mejor canción, mejor grabación, mejor nuevo artista y mejor álbum pop vocal.

El joven intérprete británico superó a rivales como Coldplay, Miley Cyrus, Ariana Grande, Katy Perry y Ed Sheeran.

Antes de Smith, ya desde el comienzo del show Madonna había dado la nota: sobre la alfombra roja se levantó la falda y mostró las nalgas a los fotógrafos, como siempre forjadas por años de ininterrumpido ejercicio físico.

Luego, sobre el escenario la "reina del pop" cantó "Living for Love", con bailarines, coro y video.

 Pero Smith no fue el único celebrado de la noche: Beck ganó sorpresivamente el Grammy al mejor álbum del año con "Morning Phase", un disco que obtuvo también el premio al mejor álbum rock, imponiéndose ante monstruos sagrados como U2, Ryan Adams, Tom Petty y Black Keys.

Tres premios fueron para Beyoncé, considerada como mejor performance R&B, mejor canción R&B con "Drunk in Love" y mejor álbum "surround sound" (sonido envolvente) por el homónimo "Beyoncé".

Así la intérprete suma 20 Grammys en su carrera y 53 nominaciones, que la convierten en la mujer más nominada en la historia del premio.

Tres premios tuvo también Pharrel Williams, con su "Happy", que ganó como mejor video musical y mejor "pop solo performance live", mientras G I R L ganó el premio por el mejor álbum "urban contemporary". Williams, Beyoncé y Smith eran los tres músicos con mayor cantidad de candidaturas en esta edición, seis por cabeza.

Por su parte Sia, la cantante australiana a quien no le gusta mostrar el rostro (en esta ocasión oculto por una inmensa peluca blanca) y Katy Perry fueron las grandes decepcionadas de esta edición: ningún premio para ellas, pese a sus numerosos éxitos del año.

La ceremonia se mostró más bien sobria, presentada por el rapero y actor LL Cool J, que se encarga de los Grammy desde hace algunos años. Muchas fueron las presentaciones de calidad, a menudo emotivas: Katy Perry cantó "By the Grace of God" tras el testimonio de una víctima de violencias domésticas, mientras Beyoncè cerró el espectáculo con "Take My Hand Precious Lord", mientras en el fondo los bailarines mantenían las manos levantadas en gesto de rendición.

Tres horas y media antes, habían abierto la velada los indómitos AC/DC. El grupo australiano cantó su nueva canción, "Rock or Bust", y uno de sus caballitos de batalla de los años 80, "Highway to Hell". Memorable también la performance de Lady Gaga, en dueto con el crooner Tony Bennett para el clásico "Cheek to Cheek", mientras Paul McCartney tocó con Rihanna y Kanye West, y Annie Lennox de Eurythmics cantó "Take Me to Church" con Hozier. 

(Fuente: ANSA)