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A lo largo de 2014 se han desplegado las acciones económicas de mayor profundidad y alcance desde 2011, sin que todavía los índices de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) remonte el 1,3 por ciento. 

Sí, el año a punto de concluir ha sido la etapa más compleja y decisiva de los cambios del modelo económico cubano. Y aunque todavía los salarios continúan deprimidos y los precios no bajan, los cubanos nos mantenemos confiados en que para el 2015, la economía crecerá a una tasa superior al 4 por ciento. 

Pero ello implica asumir cada tarea con responsabilidad, empeño y compromiso de todos, algo que muchos aún no han interiorizado y esperan sentados a que le maná caiga del cielo. 

Precisamente, con el fin de oxigenar las arcas nacionales con tasas más dinámicas, el Parlamento cubano apostó a fines de marzo por una nueva ley de inversión extranjera, acción de mayor connotación hasta la fecha en el proceso de implementación. 

De ahí el papel activo y fundamental del capital foráneo en pos de reanimar los sectores y actividades más significativas, protagonismo bien diferente a cuando solo se le concedía el papel de complemento a los esfuerzos de la nación antillana. 

Muy oportuna, con tales deseos, fue la presentación cinco meses después de una amplia y diversa cartera de oportunidades de inversión extranjera en el ámbito de la XXXII Feria Internacional de La Habana, dedicada esta vez a promover esa nueva buena entre los miles de empresarios participantes de diferentes latitudes. 

Y ahora viene la acción más esperada por el Liborio de los bolsillos colapsados: eliminación de la dualidad monetaria (política anunciada desde 2013). Las condiciones continúan creándose,  y el hecho de ya poder pagar con moneda nacional (CUP) en tiendas minoristas —antes solo se hacía en CUC— hace que al famoso “chavito” le queda poco. 

En total sintonía, el Banco Central de Cuba anunció la posibilidad de potenciar la utilización de las tarjetas magnéticas y así evitar el uso de efectivo y facilitar las operaciones, además de emitir billetes de más alta denominación, esfuerzos todos encaminados al “día cero” de la unificación. 

Para expertos cubanos el fin de la dualidad cambiaria en el sector estatal resulta el paso más estratégico, al ser un elemento requerido para alcanzar la máxima efectividad de las restantes acciones acometidas en las transformaciones del modelo nacional. 

No obstante, y como advirtió el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Raúl “esta medida no significa la solución mágica a todos los problemas presentes en la economía, sino que será un factor decisivo en pos de un sustantivo incremento de la eficiencia y la productividad…” 

El 2014 también vio correr desde su quinto mes la materialización del nuevo Código de Trabajo, documento jurídico que ya exigía estar atemperado a los cambios actuales, y que avizora para el próximo calendario un entorno diferente en los centros laborales, sobre todo, en el sector no estatal, al quedar reguladas por vez primera las relaciones entre los titulares de negocios y sus empleados.    

En este contexto vale a su vez recordar que se aprobó un conjunto de medidas en aras de otorgar más independencia y autonomía a la empresa estatal socialista, esfera donde se han adoptado las políticas de mayor alcance, complejidad y profundidad. Sin embargo los directos todavía actúan muy conservadoramente. 

Y así lo hacen con la puesta en vigor del más relevante elemento normativo salarial, la Resolución 17 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, la cual establece el pago sin límites administrativos, con la única restricción de no distribuir más dinero que la riqueza creada. 

Asimismo este constituyó el primer año del ensayo de comercialización de productos agropecuarios en provincias “experimentales” de la capital del país (Artemisa y Mayabeque), transformaciones que aún no han influido en la disminución de los  precios, lo cual  depende de otras tantas variables, pero que el Estado debería topar en aras de terminar de una vez con revendedores e intermediarios. 

El año 2014 ha sido testigo del desarrollo de escenarios emergentes y formas de hacer que van ganando poco a poco terreno entre la sociedad, ante la presencia de casi medio millón de trabajadores por cuenta propia y 329 cooperativas. 

Y no será una realidad distinta para 2015, con el traspaso gradual a formas no estatales de los establecimientos dedicados a los servicios gastronómicos, personales y técnicos, en busca de inyectar eficiencia en actividades de alta demanda y garantizar mayor protección al consumidor. 

El telón de este año se descorrió con una noticia muy esperada por muchos cubanos: la posibilidad de comprar medios automotores en tiendas minoristas, decisión que levantó tremenda algarabía dentro y fuera del país, pues precios de los vehículos en oferta resultaron  irrisorios incluso  para los cooperantes cubanos que más moneda convertible tuviera ahorrada durante su misión en otros países. 

Pero una de cal y otra de arena. Como una medida justa y que favoreció a más de 440 mil trabajadores del sistema de salud cubano, figuró la aprobación por el Consejo de Ministros del incremento salarial en ese ramo. 

Además,  quedaron legisladas las nuevas funciones que en enero próximo asumirá el Instituto de Planificación Física, acción que prevé centralizar el exceso de trámites que la población realiza en materia de vivienda, y eliminar las numerosas restricciones existentes en ese sentido. 

Esperemos, sin dejar de trabajar con tesón y honestidad, que llegue y avance 2015. Para entonces  las medidas aprobadas en el 2014 continuarán fortalecen las bases en pos de impulsar la decisiva agenda para el año que viene. 

Pero si la economía no crece al ritmo esperado, no habrá remontada del PIB, ni moneda única para echar en los bolsillos y atender la casa y los estómagos como es debido.