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Muchas gracias por las felicidades que he recibido para el 4 de diciembre, Día de Shangó, de parte de los integrantes del Ilé Osha Adé Yerí sede del equipo Proyecto Orunmila. Soy estudiosa de los cultos sincréticos afrocubanos y consulto con frecuencia el sitio Web Proyecto Orunmila por el interés que despierta en  los temas que allí exponen.

Shangó expresa en el ser humano la necesidad y la alegría de vivir, la intensidad de la vida y dentro de ésta, el mayor número de situaciones favorables y desfavorables que puedan acontecer en la práctica de la existencia humana. Shangó es hacer, experimentar con el sentir, aprender con la práctica.

Representa el buen aspecto físico del género masculino y la pasión por el género femenino; también representa la interrelación entre las personas en la cual, por ser uno tan generoso, puede ser tildado de tonto.

Shangó, adivino por excelencia, primer dueño e intérprete del Oráculo de Ifá, intérprete del Oráculo del Dilogún y del de Biange y Aditoto está relacionado intensamente con el mundo de los Eggun y con los ancestros originarios de los pueblos que fueron agrupados junto con los Lukumí en su sinuoso y forzado viaje a nuestras tierras.

Shangó está presente en todas las iniciaciones de Osha y rigiéndolas; es con él que se cuenta para hacer Ifá, recibir Babalú Ayé, Orun, Oduduwa y Odun. Concebido como dueño del sistema religioso de Osha-Ifá, resulta ser una de las divinidades populares entre los practicantes.

Maria, deseando que Shangó lo ilumine e irradie con su energía cuando, marchando al progreso, le aborde la inseguridad y surjan los obstáculos que aparentan ser insuperables; que le asista en el logro de su mejor destino que el plano terrenal depende tanto de usted mismo. Deseamos también que esté a su lado para consolidar las grandes ideas, así como lo está junto a las grandes divinidades.

Así lo imploro yo, Ernesto Valdés Jane, Babalosha Adé Yerí, Omo Orí Omó Oduduwa Akualosiña, Ajú Shakuata Asowano Omó Asoyi, Omó Olokun Angana Ekún, ante el Ángel de mi Guarda Obatalá Oshagriñán y mi madre de Osha, Oshún Ibú Ikole.

Ashé.