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Estados Unidos reconoció otra vez el miércoles, ante el Comité contra la tortura de Naciones Unidas, haber cometido atropellos contra sus prisioneros en los años posteriores a los sucesos del 11 de septiembre de 2001. 

“Cruzamos la línea y asumimos nuestra responsabilidad”, afirmó la consejera legal Mary McLeod, compareciente ante el Comité de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en una cita de palabras textuales pronunciadas en agosto por el presidente de los Estados Unidos (EE.UU.), Barack Obama.

El reconocimiento de los abusos apenas ocupó un par de frases de una alocución en la que McLeod se refirió al “orgullo” de Washington por su proceder dentro y fuera de sus fronteras.

Otro compareciente, el embajador ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, Keith Harper, relativizó los hechos afirmando que “ningún país es perfecto” y McLeod incluso aprovechó la ocasión para ensalzar la moral de su país, identificando las violaciones como un caso de “no haber vivido de acuerdo con nuestros propios valores”.

Las palabras de McLeod forman parte de una comparecencia en dos días de sesiones de preguntas en Ginebra (Suiza), a una delegación de 30 altos funcionarios estadounidenses acerca de las técnicas de interrogatorio y torturas de EE.UU. a personas a las que acusa de terrorismo.

Uno de los investigadores principales del panel, el italiano Alessio Bruni, requirió a la delegación que explicase las violaciones, incluidas las prisiones secretas mantenidas por la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA, por sus siglas en inglés) y la brutalidad de los métodos empleados y de las condiciones de los presos en la prisión situada en el territorio cubano ocupado de Guantánamo.

Además, señala la agencia de noticias Associated Press, Bruni reclamó a los funcionarios que enumeraran medidas que eventualmente se hubieran adoptado en aplicación de declaraciones contra la tortura del presidente estadounidense.

Igualmente se preguntó a la delegación por qué sigue abierta la prisión de Guantánamo, en la que se mantienen cautivas a numerosas personas sin cargos ni juicio alguno.

El Comité reprendió además a los estadounidenses por el abandono, sin compensaciones, de las víctimas de abusos cometidos por militares estadounidenses en la cárcel iraquí de Abu Ghraib, tras la invasión del país árabe en 2003 por una coalición de países encabezada por Washington.

Al asumir el cargo presidencial en 2009, Barack Obama proscribió ciertas técnicas de interrogatorio pero sin ordenar en ningún momento que esa prohibición se aplicase también en Guantánamo o en los numerosos centros clandestinos de detención que la CIA mantiene en países de todo el mundo.

El pasado sábado 8 de noviembre, el coronel estadounidense David Heath, comandante de la cárcel de Guantánamo, consideró como “esperanza poco realista” el cierre de la prisión en el tiempo restante de mandato presidencial hasta finales de 2016, pese a que Obama se comprometió a clausurarla hace ya seis años, durante la campaña electoral de 2008.

(Fuente: Cubadebate)