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7:13:18 a.m.

Decenas de personas condenadas por error, y absueltas luego gracias a pruebas de ADN por pura suerte o por abogados que nunca se rindieron, luchan para conseguir un resarcimiento tras pasar 15, 20 y hasta 30 años en prisión en las cárceles norteamericanas.

Son los llamados "Dead men Walking" (como el famoso film con Sean Penn y Susan Sarandon), que hoy se encuentran luchando por una compensación en un mundo que ya no conocen.

De los 146 condenados a muerte después de 1973 en 26 estados norteamericanos, unos 30 se reunieron en Filadelfia en el congreso organizado por "Witness To Innocence", la organización que reúne a los "supervivientes de la pena capital" y sus familiares.

El objetivo era compartir su experiencia, intercambiar consejos prácticos y pedir justicia para quienes aún están en el pasillo de la muerte. Había negros, blancos e hispanos procedentes de todo el país para responder al llamado de "Witness to Innocence".

Todos arrastraban un recorrido semejante de errores judiciales, mentiras, falsos testimonios, confesiones por maltrato, pobreza y a menudo racismo.

El último inocente es Manuel Vélez, excarcelado el pasado miércoles de la prisión de Huntsville, en Texas, después de pasar nueve años tras las rejas acusado de homicidio y en espera de ejecución.

"Todos hemos vistos las mismas cosas", dijo Sabrina Butler, la única mujer exonerada de la pena de muerte en Estados Unidos.

"No debemos preocuparnos de los juicios, compartimos las mismas experiencias", observó la mujer, que era una adolescente de Mississippi cuando fue condenada por la muerte de su hija.

Luego se estableció, sin embargo, que la niña murió mientras dormía por una enfermedad renal: pero entretanto Sabrina pasó cinco años en el pasillo de la muerte.

"Estaba en la celda 23 horas por día, pero lo más difícil es saber que el día de la ejecución está cerca y que no puedes hacer nada al respecto", agregó.

Aquellos que logran dar vuelta su condena vuelven a la sociedad en medio de mil dificultades, y muchos sufren de estrés postraumático, sostiene "Witness to Innocence", que pide la abolición de la pena de muerte.

Randy Steidl pasó 17 años en una prisión de Illinois, de los cuales 12 fueron en el pasillo de la muerte, antes de ser exonerado en 2004.

Hoy se encuentra en el consejo de la asociación y es uno de los más comprometidos con la causa: "El gobierno federal es personalmente responsable de los errores judiciales. Que al menos nos dé dinero para permitir vivir a quien siendo inocente atravesó el infierno", reclamó.

(Fuente: ANSA)