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El esperado regreso de Milan Kundera con su novela “La fiesta de la insignificancia” pone fin a nada menos que catorce años de silencio del autor checo, desde que publicara La ignorancia.

En “La fiesta de la insignificancia” están presentes casi todos los temas preferidos del autor y llevados a su esencia: la maternidad, la sexualidad, el poder con sus facetas —desde la crueldad y la arbitrariedad hasta el absurdo y la ternura—, la zafiedad de los falaces….

El libro, que ya ha sido publicado en Francia e Italia —y más recientemente, España—, habla de temas esenciales “sin pronunciar una sola frase seria”.

Digamos que parece que ha logrado unificar con gracia los conceptos de pesadez y ligereza, esos que obsesionaban a Italo Calvino en el ensayo Seis propuestas para el próximo milenio. Y entre esos temas serios, brilla con fuerza el del erotismo, asunto que ha obsesionado a Kundera desde sus inicios, con la certeza de que el amor físico genera una “luz extremadamente fuerte”.

Como si de un guiñol se tratara, en “La fiesta de la insignificancia” asoman Stalin y la URSS, un hombre apasionado por los ombligos femeninos, una viuda muy alegre y un actor en paro que se hace pasar por camarero paquistaní. Y todo ello, con mucho humor, una función que, según ha contado el autor en más de una ocasión, aprendió a valorar durante la época del terror estalinista.

(Fuente: librosyletras)