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Por encargo del Ministerio de Salud Pública el doctor en Ciencias Pedro Valdés Sosa dirige el Proyecto Cubano de Mapeo Cerebral, que entre otros objetivos, se propone desarrollar herramientas diagnósticas para la detección temprana de enfermedades neurológicas y psiquiátricas, y entender mejor cómo funciona ese vital órgano.

Actual vicedirector de Investigaciones del Centro de Neurociencias de Cuba (CNEURO) y miembro titular de la Academia de Ciencias de Cuba y de la Academia Latinoamericana de Ciencias, explica: 

“Nuestro proyecto sostiene fuertes vínculos de intercambio y colaboración con los restantes que se llevan a cabo en el mundo, y en determinadas áreas de este esfuerzo hemos alcanzado una posición reconocida que debemos mantener”.

 Dentro de los principales resultados logramos caracterizar para un rango de edades de 15 a 60 años, el grosor cortical y las conexiones cerebrales del cubano típico, información que será de suma utilidad práctica en el estudio de pacientes con epilepsia, trastornos del lenguaje, conductas violentas, esquizofrenia y varias enfermedades neuropsiquiátricas y neurodegenerativas”.

“El progreso acelerado de las neuroimágenes y la neuroinformática abren esperanzadores caminos para comprender cuál es el papel que desempeña cada región del cerebro en los procesos mentales, por qué unos individuos aprenden más rápido que otros, los cambios estructurales que avizoran el padecer trastornos específicos, y la búsqueda de las probables influencias de factores ambientales sobre su funcionamiento”.

Resaltó que Cuba fue elegida como miembro de la directiva de la Organización Mundial para el Mapeo Cerebral Humano (sus congresos anuales convocan a más de tres mil especialistas), donde nuestra posición ha sido que no se puede pensar solo en la ciencia de primer nivel, sino en ver cómo esa ciencia puede llevarse a los sistemas de salud pública de todo el mundo.

Valdés Sosa aboga por enfrentar el envejecimiento de nuestra población desde el punto de vista de los estudios sobre el cerebro, tomando en cuenta que según las proyecciones dentro de unos 20 años tendremos alrededor de 300 000 personas con la demencia de Alzheimer, si no hacemos nada que contribuya a atenuar tan preocupante vaticinio.

“Cuba tiene condiciones excepcionales para realizar investigaciones destinadas al hallazgo temprano de algunas alteraciones que pudieran sugerir la aparición futura de esa terrible dolencia, además de disponer de un sistema de salud capaz de garantizar el acceso de todos los pacientes a cualquier avance que se logre al respecto”, enfatizó.

 (Fuente: Granma)