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7:07:29 p.m.

La cárcel de Estados Unidos en Guantánamo (este de Cuba) capta de nuevo la atención de la opinión pública tras el angustioso caso de alimentación forzada a uno de los reclusos del penal, destacan medios digitales.

El caso involucra a Ahmed Jihad Mujstafa Diyab (Abu Wa el Dhiab), un sirio que ha permanecido bajo arresto allí durante 12 años sin un juicio y quien, como forma de protesta ante su detención indefinida, ha hecho huelgas de hambre prolongadas, reseña el diario The New York Times en su página digital.

Una jueza federal levantó en la noche del jueves una orden de restricción de su alimentación forzada, aun cuando admitió que el uso del procedimiento ha causado agonía.

La magistrada Gladys Kessler ordenó retirar la orden que impedía este tipo de alimentación a Dhiab, de 42 años, con el argumento de este corría riesgo de muerte.

El centro de detención de Guantánamo (ubicado en una porción de territorio ocupado a la isla caribeña hace más de un siglo), es la prisión que el presidente Barack Obama se comprometió a cerrar poco después de su toma de posesión en enero de 2009, recordó el rotativo.

La actual situación pone de relieve los problemas en el reclusorio y la disputa sobre el futuro de esa ilegal instalación, calificada por no pocos expertos de ser un hoyo en materia de derechos humanos.

Según el artículo el tiempo pasa y el gobierno de Obama mantiene a decenas de hombres encarcelados sin juicio, a pesar de las recomendaciones de un grupo de trabajo que en enero de 2010 pidió liberarlos.

La alimentación a la fuerza implica atar con correa al recluso a una silla para mantenerlo inmovilizado y luego insertarle un tubo por la nariz y garganta hasta el estómago para proporcionarle por esa vía el suplemento nutricional, un proceder denunciado por activistas.

Jon Eisenberg, uno de los abogados del interno, consideró que la verdadera responsabilidad de todo es del «presidente Obama, que pronuncia palabras nobles, pero no logra detener las cosas terribles que están sucediendo en Guantánamo».

Ahmed Jihad Mujstafa Diyab fue arrestado en Pakistán en 2002. El gobierno de Obama dijo que liberaría en 2009 porque no existían razones legales para retenerlo; sin embargo, cuatro años después, su situación continúa en un limbo legal.

Tras 12 años de actividad, el penal, pensado durante el gobierno de George W. Bush para interrogar y encarcelar a sospechosos de terrorismo, aún mantiene a 155 presos, la mayoría de ellos con el visto bueno para ser transferidos.

Los planes del mandatario de clausurar la penitenciaría se desaceleraron en medio del constante bloqueo del Congreso, cuando la Cámara de Representantes votó la Ley de Defensa de este año.

La normativa, que contó con 325 votos a favor y 98 en contra, determina el presupuesto del Pentágono e imposibilita la prometida clausura de la prisión, así como los eventuales traslados de internos a otras cárceles.

(Fuente: PL)