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El decisivo papel de la historia, junto a la cultura, como armas imprescindibles para defender la patria y el socialismo, fue resaltado durante la jornada de apertura del XXI Congreso Nacional de Historia, que transcurre en la Academia de las Artes Vicentina de la Torre, de Camagüey. 

El decisivo papel de la historia, junto a la cultura, como armas imprescindibles para defender la patria y el socialismo, fue resaltado durante la jornada de apertura del XXI Congreso Nacional de Historia, que transcurre en la Academia de las Artes Vicentina de la Torre, de esta ciudad.

En las palabras inaugurales, Roberto Pérez Rivero, presidente de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC), expuso que solo desde la solidez científica es que la historia puede contribuir al desarrollo de la cultura nacional, a las tareas de la lucha ideológica, a la formación patriótica y revolucionaria, y al debate estratégico sobre los retos actuales del socialismo en Cuba.

En sintonía con tales propósitos, la conferencia impartida por René González Barrios, presidente del Instituto de Historia, versó sobre la campaña de desmontaje cultural y manipulación premeditada de la historia, emprendida por el gobierno de Estados Unidos para desmantelar desde dentro a la Revolución Cubana.

Comentó al respecto, que el fin último es la introducción en los jóvenes de gérmenes de duda y desconfianza en la dirección de la Revolución, su liderazgo y la pureza del proceso revolucionario, a través del ataque a los valores identitarios y a la historia del país para desmembrar la unidad nacional.

«La historia de Cuba, es el más seguro sostén ideológico de nuestro proyecto social. Ella se yergue como arma e instrumento de maestros, políticos y ciudadanos para el afianzamiento de la identidad nacional y sus más genuinos valores», aseguró René González Barrios.

Tras enumerar las líneas actuales de la actividad subversiva del enemigo, el presidente del Instituto de Historia de Cuba se refirió al poderoso y talentoso ejército que conforman los historiadores, quienes junto a otras instituciones del país están en condiciones de trazar estrategias seguras en los combates que impone el imperialismo para destruir la Revolución.

«Es obligación de los historiadores revolucionarios, comprometidos con su pueblo, asumir un protagonismo más activo y responsable en la Cuba de hoy. Para ello, dijo, debemos despojarnos de prejuicios y maniqueísmos, y cubrir, con total valentía y objetividad, desde la Revolución, los vacíos historiográficos que aprovecha el enemigo para agredirnos».

Los delegados al evento científico de la UNHIC analizaron en paneles asuntos relacionados con los primeros asentamientos poblacionales; nacionalismo, proletariado y revolución; esclavitud, migraciones e identidad cultural; expresiones del problema racial en Cuba; política, gobiernos locales y demografía; y procesos políticos en los primeros años de la Revolución.

Bajo el lema central «Nacionalismo, antiimperialismo, socialismo y revolución en Cuba», el XXI Congreso Nacional de Historia está abierto a la participación de docentes, estudiantes universitarios y público en general, quienes comparten conocimientos, preocupaciones y desvelos con renombrados investigadores de la historia patria.

Durante la primera sesión de trabajo tuvieron lugar disertaciones de los premios nacionales de Historia Eduardo Torres Cuevas y Olga Portuondo Zúñiga, esta última condecorada como Hija Ilustre de la provincia de Camagüey, en ceremonia solemne efectuada en el Salón de Protocolo de la Plaza de la Revolución Mayor General Ignacio Agramonte y Loynaz.

(Fuente: Granma)