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El Festival Internacional del Cine Pobre, la última gran idea del realizador cubano Humberto Solás, regresa al recóndito pueblito de Gibara para acallar los rumores de su fin. 

El Festival Internacional del Cine Pobre, la última gran idea del realizador cubano Humberto Solás, regresa al recóndito pueblito de Gibara para acallar los rumores de su fin.

El cineasta Lester Hamlet, continuador de esta obra de Solás, le confirmó al diario Granma que la cita regresaría a la llamada Villa Blanca de los Cangrejos del 25 al 27 de abril próximo.

La noticia alivió sin dudas a los habitantes de este pintoresco poblado costero, que salen del anonimato y el aburrimiento cotidiano gracias a esta empresa del director de clásicos como Lucía (1968).

Al morir Solás y con los cambios vividos en el seno del Instituto Cubano del Arte e Industrias Cinematográficas (Icaic) se temió por el destino de esta ventana al cine hecho con escasos recursos.

Según Hamlet, entre las actividades fundamentales destacan sendos homenajes a la actriz Luisa María Jiménez, el cineasta Jorge Molina, y al trovador Santiago Feliú, fallecido el pasado mes de un infarto.

En esta ocasión será conferido el premio Humberto Solás al mejor filme en concurso, en tanto el premio Adria Santana reconocerá a una actriz —aún sin elegir— distinguida por la obra de toda una vida.

Además de dedicar un espacio a alabar el patrimonio gastronómico gibareño, en este festival concursarán 47 obras (cuatro video arte, 17 cortos y un largo de ficción, 25 documentales).

Así el Cine Pobre regresa a Gibara, 700 kilómetros al este de La Habana, con el propósito de demostrar que es rico en conceptos, aunque para filmar solo se tenga un celular y una buena idea.

(Fuente: Granma / PL)