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4:52:03 p.m. 

En un torneo corto nadie debe entregar nada. Un minúsculo espacio pude significar la eliminación. 

Tigres del Licey y Naranjeros de Hermosillo dieron todo en el campo y brindaron un gran espectáculo en la primera semifinal de la Serie del Caribe, que le terminó dando a los mexicanos la victoria sobre la representación dominicana con pizarra de 3-2, ante 11.734 aficionados que compraron entrada para asistir al Stadium Nueva Esparta. 

Fue una jornada tranquila. Era el primer día con un solo juego. Las cosas eran más relajadas. 

Llegaron tranquilos al estadio sin la intensidad del resto de los días. La incertidumbre estaba sobre los hombros de Yuniesky Maya, por los Tigres del Licey, y Alfredo Aceves por los Naranjeros de Hermosillo. 

Ambos abridores titubearon en el primer episodio. Acéves permitió que Licey picara adelante. Leury García fue golpeado y con Emilio Bonifacio tomando se estafó la segunda. Bonifacio la rodó por la segunda y avanzó a García para que Juan Pérez lo llevara a la registradora con rodado a la tercera base. 

Maya tampoco se fue en blanco. Chris Roberson abrió con sencillo y se robó loa intermedia. Con rolling a la inicial de Carlos Gastelum para luego ponerse en la registradora con sencillo de Jon Weber. 

Maya y Acéves se amarraron en un duelo de pitcheo a partir de ahí. Nunguna de las dos novenas pudo descifrar a su rival. Cada uno de ellos retiró por la vía rápida todos los episodios, pero Maya, desafortunadamente, fue golpeado en la cadera por Chris Roberson que lo obligó a salir del compromiso. 

«No podía mantenerlo en juego. Después de un golpe como ese, valientemente, él deseó continuar. Pero contamos con un grann bullpen y debía darles oportunidad», argumentó José Offerman, dirigente del equipo liceísta. 

Acéves sí continuó su trabajo, solo que no se fue en blanco. En el séptimo, Licey picó adelante y puso a los manitos en aprietos. Sencillo de Juan Pérez, Peguero fue golpeado y Gómez se embasó por error. Con bases llenas, Ronny Paulino elevó para que Pérez anotara la de la diferencia. 

Pero el ánimo regresó a los fanáticos naranjeros en el octavo episodio. Sebastián Valle negoció pasaporte y avanzó por sacrificio de Gil Velásquez. Roberson falló y colocó el inning en dos outs, pero Víctor Marte golpeó a Gastelum. Juan Cedeño entró al rescate y terminó dando pasaporte a Weber para congestionar las almohadillas. Guillermo Mota se montó a lanzar y con pasaporte, caminó a Wheeler para que se empataran las acciones. 

Noveno de emociones 

El ambiente era conocido. Hacía casi un año que las representaciones de México y Dominicana se vieron las caras en la final de la serie pasada donde se enfrascaron por 18 tramos para conseguir al campeón. En esa oportunidad, la victoria fue para los representantes del tricolor. 

Oliver Pérez entró por Hermosillo. Debía estar efectivo para no meterse en aprietos. Retiró a Peguero y golpeó a Gómez. Paulino elevó al centro y Velez fue puesto en primera con pasaporte. 

Julio Lugo tomó la voz por los liceístas pero quedó sentenciado en el home con ponche cantado de Pérez. 

«Cada uno de los equipos dejó gente en las bases. Ambos desaprovechamos las oportunidades de cada quien en el juego por lo que la victoria pudo ser para cualquiera», refirió Matias carillo. Pero sus muchachos, momentos antes, demostraron el porqué. 

Yunesky Sánchez abrió con sencillo el noveno a la ofensiva. Luis Fonseca tocó la bola y quedó a salvo en la inicial. Sebastian Valle solo tenía una tarea que era colocar a sus compañeros en posición anotadora. 

Valle mostró el toque ante Guillermo Mota pero sorprendió haciendo swing largo para dejar caer la bola a terreno corto del centro, impulsar a Sánchez, darle la victoria a Hermosillo y la clasificación a la final. 

«Fue la orden que le di (tocar la bola). Era importante avanzar a su compañeros, pero él tenía la visión de ver qué era lo mejor en ese momento»., explicó Carrillo. «Vi que cortaron rápido y decidí batear. Nunca antes lo había hecho y tampoco es tan sabroso ganar así que con un jonrón. Lo importante fue que nos llevamos la victoria», respondió el héroe del compromiso. 

«Tuvimos que tomar una decisión. Era eso o arriesgarnos a jugar para otra situación. Pienso tomé la correcta para el momento», defendió Offerman. «No hay excusas, dejamos mucha gente en base y perdimos la oportunidad de ganar», agregó el técnico del Licey. «Dimos lo mejor de nosortros y estoy conforme con los mostrado por nuestro equipo», culminó. 

Hermosillo espera por el vencedor entre Mayaguez y Magallanes la noche del viernes, cuando ambos choquen en el segundo de la final. A Carrillo solo le importa saber que su equipo está metido en la jornada del sábado. «Sea quien sea que vaya a jugar tendrá que verse con nosotros y estamos listos para el reto», soltó en total confianza por sus muchachos. 

La victoria se la llevó Oliver Pérez y la derrota se la quedó Guillermo Mota. 

(Fuente: margarita2014)