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Nacido en Milán en 1921, Silvio Gazzaniga fue el artista que diseñó y creó el mítico Trofeo de la Copa Mundial de la Fifa. En esta entrevista el escultor italiano analiza una de sus obras más populares. La primera pregunta: Hay un pueblecito en la Lombardía, en concreto en la provincia de Bérgamo, que se llama Gazzaniga. ¿Guarda alguna relación con usted y con la insignia que lleva en la solapa? 

—Sí, efectivamente, soy descendiente de bergamascos. Mi abuelo era de Bérgamo. Ése es mi vínculo con la provincia. Me alegro mucho porque los bergamascos tienen un carácter bastante fuerte. Pero esta insignia es el Ambrogino, un premio que concede el ayuntamiento de Milán al mérito civil. Porque yo he dado bastante a la ciudad. Además, nací en Milán y siempre he vivido en Milán. Para mí, ha sido un honor y un gran placer recibirlo.

—¿Cómo definiría su oficio? ¿Se considera un artista, un escultor? 

—Me considero un escultor medallista, porque toda mi vida he hecho medallas, aparte de algún que otro monumento de grandes dimensiones. Pero, ante todo, he hecho medallas y trofeos, en concreto copas. Ése es mi principal oficio, por llamarlo de alguna manera.

—¿Ha trabajado siempre en el ámbito deportivo? ¿Sus creaciones han guardado siempre relación con el deporte? 

Con el deporte sí, pero no exclusivamente. También he creado objetos religiosos. Pero he trabajado principalmente en el campo deportivo, porque he mantenido una prolongada colaboración con la empresa Bertoni, que ahora se llama GDE. Durante más de 45 años he trabajado como director artístico de la GDE.

—¿Puede nombrar alguno de los grandes monumentos que ha creado?
—Sí, el monumento a los motoristas caídos y alguno que otro más.

—¿Como, por ejemplo, «La virgen del lago»? 

—Pero siempre en el campo del motociclismo. Yo he trabajado siempre con las federaciones deportivas. Es mi campo, vaya. También he diseñado un relicario de San Antonio de Padua y muchas medallas de San Antonio para los monjes, que eran clientes nuestros. Me han dado muchas satisfacciones y he vivido bastante bien.

—Cuando recibe visitas, suelen preguntarle por el Trofeo de la Copa Mundial. ¿Le complace o cree que se le dedica demasiada atención a esta parte de su obra, en detrimento de sus trabajos religiosos? 

—No, me complace porque es una obra muy acertada, muy equilibrada, incluso desde el punto de vista artístico, aunque su importancia actual vaya más allá de su valor como obra de arte, por decirlo así.

—¿Fue el primer trofeo deportivo que creó en su vida? 

No, había creado muchos trofeos, por ejemplo, el de los campeonatos de lucha. He llevado a cabo estudios para muchas federaciones, como la de motociclismo. Es mi campo, por decirlo así. O sea, estaba muy introducido en las federaciones deportivas. También he trabajado para el Comité Olímpico Internacional.

(Fuente: Fifa.com)