20131117055020-08af82de8a6fd5421628da4c658.jpg

 

11:38:24 p.m.

 

Este domingo, los chilenos votarán por su futuro (a) presidente (a) para el período 2014-2018, en una liza que disputan nueve candidatos de diferentes tendencias políticas. Entre ese grupo despunta como favorita en las encuestas la exmandataria Michelle Bachelet, quien  —según apuntan las investigaciones— podría ganar en una primera vuelta.

Junto a la elección presidencial se realizan las de diputados y senadores y las primeras de consejeros regionales. Una segunda ronda, si fuera necesaria, se celebraría el 15 de diciembre próximo.

Además de Bachelet, ocho políticos están en la puja electoral. Ellos son la candidata oficialista de la Alianza de derecha, Evelyn Matthei; el independiente Franco Parisi; el líder del Partido Progresista, Marco Enríquez-Ominami; y Marcel Claude, por el Partido Humanista. También Ricardo Israel, del Partido Regionalista de los Independientes; Roxana Miranda, candidata del Partido Igualdad; el independiente Tomás Hocelyn-Holt; y Alfredo Sfeir, del Ecologista Verde.

Varias novedades presentan estos comicios. Los votantes fueron inscriptos de manera automática, y por primera vez la asistencia a las urnas es voluntaria y no obligatoria, lo cual haría posible un notable índice de abstención debido al desinterés de la población —expresado a la prensa chilena— por el sistema político heredado del dictador Augusto Pinochet. Están convocados más de 13 millones de chilenos.

Es esta también la primera elección regida por la ley aprobada en octubre de 2012 que estableció un sistema de primarias voluntarias pero vinculantes, con la regulación del Servicio Electoral. Las primarias fueron realizadas el pasado 30 de julio, en las que fueron escogidos los candidatos presidenciales y parlamentarios de las diferentes coaliciones y partidos políticos.

Aunque Bachelet, candidata de la opositora alianza Nueva Mayoría, aparece como favorita para retornar a La Moneda —con un 43 % de seguidores, según la última encuesta de la firma CERC— es posible que deba concurrir a una segunda ronda si no alcanza el 50 % de las boletas válidas.

En el cierre de campaña, el pasado jueves, la exmandataria que ocupara el sillón presidencial por la coalición Concertación Nacional, dijo a sus seguidores: «Queremos ganar en primera vuelta porque tenemos mucho que hacer. Necesitamos un Chile que sueñe en grande, necesitamos un Chile ciudadano, necesitamos una mayoría contundente».

Según el sistema electoral chileno, el (la) presidente (a) no puede ser reelecto (a) para el período siguiente. Es escogido (a) por mayoría absoluta de votos, descontando los que aparecen en blanco y los nulos. Si ningún candidato alcanza la mayoría absoluta en la primera vuelta, se celebra una segunda entre los dos postulados más beneficiados, y se considera electo quien alcance la mayoría en el sufragio.

La rival más cercana a Bachelet es Matthei, de 59 años, hija del general Fernando Matthei, quien integró la Junta Militar pinochetista. Algunos analistas consideran que el posible fracaso de Mathhei será un duro golpe para la derecha chilena, que la considera un digno relevo de Sebastián Piñera.

Durante su campaña, la exdirectora de la ONU Mujer ofreció el discurso que querían escuchar millones de chilenos que han luchado durante los últimos cuatro años, en especial los estudiantes, para quebrar la institucionalidad heredada del régimen militar y que permanece casi intacta.

Ella prometió tres ejes fundamentales en un eventual gobierno: la educación gratuita y con calidad —prioridad una de la lucha estudiantil apoyada por grandes sectores obreros—, una reforma tributaria que permita asumir el costo en esa rama y la instalación de una Asamblea Constituyente que redacte una nueva Constitución Nacional.

Sin embargo, ya hay algunos medios políticos que indican discrepancias en Nueva Mayoría —la falta de unidad es el talón de Aquiles de la izquierda chilena—, respecto a la instauración del programa de Bachelet, dada la fuerza de la derecha que impondrá sus habituales trabas al desempeño gubernamental.

Desde el pasado viernes, Chile entró en silencio electoral, una vez cerradas las campañas de los aspirantes un día antes en varias regiones del país. De las calles desapareció la propaganda proselitista que instaba a votar por uno u otro candidato. También quedó silenciada la divulgación en la prensa radial y televisiva, altoparlantes y otros medios.

El Servicio Electoral de Chile (SERVEL) informó que tiene resuelto lo concerniente a la votación esta jornada, lo que incluyó la impresión de 55 millones de cédulas a disposición de los concurrentes en 41 349 mesas en todo el país.

Los espacios para emitir el voto están abiertos desde las 08:00 hora local de Chile, y los resultados finales con un 90 % de las mesas escrutadas podrían conocerse cerca de las 22:30 hora local (00:30 GMT), precisó SERVEL.

Esa institución espera una asistencia de alrededor del 60 % de los empadronados, lo que podría atrasar el flujo en esos espacios habilitados, dado el número de cargos en discusión.

Hoy, los ojos de América Latina están vueltos hacia Chile, una nación castigada duramente por una dictadura militar cuya presencia institucional y psicológica quizás pueda al fin disolverse con un nuevo proyecto político como el ofrecido por Michelle Bachelet, hija de un general leal a Salvador Allende, detenido, torturado y asesinado en prisión.

 

(Fuente: cubahora)