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A nivel mundial más de 13 mil personas mueren en el mundo cada día por esta causa, de carácter natural, se produce en un corto período de tiempo (minutos a pocas horas), tras el comienzo de síntomas agudos: dolor precordial, falta de aire, palpitaciones, frialdad, palidez, sudoraciones, cambios mentales y pérdida de conciencia, de manera abrupta e inesperada.

 

Cuba no dispone de estadísticas que posibiliten conocer la magnitud del fenómeno, pero estudios realizados estiman que en 2012, entre 11,2 y 12,4 por ciento de las muertes naturales ocurridas en el país fueron por esta causa.  

En la nación, las enfermedades cardiovasculares representan en la actualidad la segunda causa de muerte, superadas solamente por las enfermedades malignas, de ahí la importancia de promover estilos de vida saludables, prevenir las cardiopatías, mediante el control o eliminación de los factores de riesgo, el tratamiento eficaz y la dispensarización de las enfermedades cardiovasculares cuando estas ya se han manifestado, expresó Ochoa.

Una investigación realizada durante 11 años en el municipio habanero de Arroyo Naranjo, determinó que la aterosclerosis estuvo presente en un gran por ciento de los fallecidos, y se comprobó que el cubano sufre de MSC con mayor frecuencia los lunes en las mañanas.

Aún cuando el evento puede suceder a cualquier edad, incluidos los lactantes, es poco frecuente en las primeras décadas de la vida, cuando es más probable que aparezca durante la actividad deportiva, y en presencia de malformaciones congénitas del corazón, casi siempre hereditarias. También por miocardiopatías, arritmias y otras causas, como fármacos.

La incidencia de MSC aumenta gradualmente con los años, predomina en el sexo masculino y existen factores de riesgo vinculados a los hábitos y estilos de vida, como la hipertensión arterial, el tabaquismo, la diabetes mellitus, la inactividad física, la obesidad, las alteraciones de los lípidos y el alcoholismo.

La MSC ocurre mayormente fuera del ámbito hospitalario, en lugares públicos o en el hogar, y la persona solo se recupera si se realizan maniobras de resucitación en los primeros cuatro minutos del hecho.

Sin embargo, no todos saben reconocer un evento como este, ni cómo hacer, de ahí la necesidad de diseñar e impartir cursos específicos de formación en resucitación cardiopulmonar básica (RCPb), para la población en general, lo cual mejoraría el pronóstico de los afectados.

Se trata de un proceso transversal, que implica a muchos actores, testigos, personal sanitario, servicios de emergencia, atención primaria, urgencia hospitalaria.

Cada eslabón de la llamada cadena de supervivencia, que se inicia con la solicitud de ayuda y termina con la atención especializada, pasando por la RCBb, la desfibrilación temprana y los cuidados pos resucitación son esenciales.

 

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