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El Sistema Bancario cubano, encargado de promover en el marco de su competencia la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional, realizar transacciones financieras y contribuir al equilibrio económico del país, vive momentos de cambio.

 

La actividad en los bancos cubanos se ha incrementado considerablemente, tras la aplicación del Decreto Ley 289 en 2011, que comprende el proceso de reorganización de las deudas vencidas del sector estatal y agropecuario, así como el otorgamiento de financiamientos a personas naturales y las nuevas formas de gestión no estatal.

Hasta septiembre del presente año, han sido otorgados en crédito, 623 millones de pesos al sector agropecuario y más de 1 600 millones —en la misma moneda— a personas naturales.

Esta política introduce la aplicación de nuevos procedimientos en el sistema bancario, en cuanto a la conformación de las tasas de interés y los análisis de riesgo para el otorgamiento de créditos de acuerdo a la capacidad de pago de las personas.

Todos los créditos tienen que tener una garantía, incluidas las reales: basadas en la aceptación de bienes materiales como respaldo a los financiamientos.

El incremento de las actividades en el sector por cuenta propia, quienes pagan sus impuestos en las oficinas bancarias; la compra venta de viviendas, cuyo pago se realiza mediante la emisión de cheques de gerencia por parte del banco; la creación de las Cooperativas no Agropecuarias, devenidas en clientes de estas entidades al operar cuentas y tramitar operaciones, tiene como consecuencia que hoy la demanda en el servicio sobrepase las capacidades de las instalaciones bancarias.

Ello tiene un impacto negativo, ya que deteriora el servicio. Quizás no sea todos los días del mes, pero cuando hay pago a jubilados, coincidentes con pago de nómina de empresas, más la afluencia de clientes habituales, las prestaciones de los servicios se afectan.

Ante la necesidad de adaptación a los nuevos requerimientos que demanda la actualización del modelo económico cubano, y con el fin de brindar un servicio de calidad, la banca cubana transita por un proceso de perfeccionamiento que se desarrolla en dos etapas; una en proceso de implantación en el Banco Central y otra de diagnóstico y propuesta de soluciones en el resto de las instituciones del sistema.

De tarjetas magnéticas y cajeros automáticos…

Llegaron a Cuba para quedarse. Con más de diez años en nuestra tierra, los cajeros automáticos forman parte de la cotidianidad de muchas familias cubanas. Sin embargo, su función primaria de viabilizar trámites bancarios y proporcionar seguridad en las transacciones, se ha visto afectada por la poca disponibilidad de los equipos y las insuficiencias en el servicio.

Las quejas y reclamos se hacen sentir. La red de cajeros automáticos ha tenido una disponibilidad por debajo de lo previsto, debido a la obsolescencia y los problemas organizativos, entre los días ocho y doce del mes, la alta concentración de pagos por tarjetas provocan el colapso de los cajeros.

Con un total de 498 cajeros instalados, de ellos 343 en La Habana, Cuba adquirió este año 200 nuevas unidades que se encuentran en proceso de instalación, para reponer los equipos de tecnología más atrasada e incrementar la red. Como parte de la ampliación del servicio, la implementación de cajeros se hizo extensiva a las cabeceras de provincia y algunos municipios del interior del país.

La entrega de tarjetas se incrementará en correspondencia a la disponibilidad y eficiencia de la red, siendo la extracción de dinero su principal forma de empleo, ya que su utilización como medio de pago aún está limitada. Dentro del proceso de perfeccionamiento y con miras al futuro, se prevé que la tarjeta magnética sirva para pagar bienes y servicios.

Urge eliminar las largas colas y el congestionamiento de las personas en las entidades bancarias.

De modo que se implementará el pago a jubilados y pensionados del seguro social mediante tarjetas de banda magnética, en la medida que se concluya con la instalación de los nuevos cajeros y el nivel de disponibilidad de los mismos sea superior al 90 por ciento.

Solicitar, no es recibir…

A fines de la década de los noventa y principios del siglo XXI, los créditos personales se vieron deprimidos, a raíz de la situación económica por la que transitaba el país. Aún así, en el año 2005, el Banco asumió el financiamiento de 3 millones de familias cubanas para la compra de efectos electrodomésticos del programa de la Revolución Energética.

Las personas que se acogieron a esa facilidad crediticia han reembolsado el financiamiento al banco, por lo que la recuperación se encuentra al día.

A partir de 2011, un intenso proceso de preparación tuvo lugar en la red de oficinas bancarias, con vistas a dar respuestas a las tareas vinculadas a la instrumentación de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, por esas instituciones.

La preparación incluyó capacitación del personal, revisión de estructuras, modificación de procedimientos, programación en sistemas informáticos-contables, así como la revisión y propuesta de medidas para asimilar las tareas manteniendo la calidad en los servicios.

En cumplimiento con la política crediticia, los bancos del sistema han aprobado más de 155 mil solicitudes de financiamiento, fundamentalmente dirigido a la compra de materiales de la construcción y el pago de mano de obra para acciones constructivas.

La banca cubana ha costeado también las necesidades de recursos, derivadas de eventos climatológicos y otros sucesos adversos. Por ese concepto fueron financiados en las provincias de Santiago de Cuba, Holguín y Guantánamo, más de 140 mil damnificados del huracán Sandy.

Pero solicitar un crédito no significa recibirlo, hay que demostrar la capacidad de generar el ingreso, la credibilidad en el ingreso futuro es muy importante.

Los financiamientos a las personas jurídicas tienen que ser un traje a la medida de las necesidades del cliente, con el asesoramiento del banco, para identificar entre ambos el importe y los términos en que el cliente devolverá al banco el préstamo.

En el caso del trabajo por cuenta propia, de acuerdo a lo expresado por los directivos de las entidades bancarias, aun queda mucho por hacer para lograr fortalecer vínculos. Hasta la fecha más de 550 trabajadores de esa modalidad han recibido créditos, destacándose los elaboradores de alimentos con un 33 por ciento de las solicitudes presentadas. El banco asesora a estos nuevos clientes, en la apertura de cuentas, la asesoría de inversiones y operaciones bancarias.

Consciente de sus dificultades, el Sistema Bancario Cubano trabaja en la búsqueda de soluciones, al tiempo que adecua sus políticas a la nueva dinámica económica de país.

 

(Fuente: mesaredonda )