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31/7/2013 8:12:02 

 

Los juegos de bola, de pelota en medio de la calle, los trompos y las fugas hacia los naranjales descansaron por siempre cuando, en su natal Ceballos, Arnaldo Rodríguez decidió hacer «su primera gira artística» por las escuelas secundarias básicas en el campo y los institutos preuniversitarios. 

A caballo, en bicicleta, a pie, como fuera, no hubo una que quedara exenta de la guitarra y la voz de aquel muchacho que llegaba con la mochila a la espalda a ofrecer su concierto gratuito. Eran tiempos en los que Arnaldo andaba sin gloria y sin fama. 

Y qué mejor escenario para el intercambio que la X edición del Festival de Música Piña Colada, que a inicios de abril cerró las cortinas en esta provincia, con la participación de renombradas figuras del pentagrama musical del país. 

—¿Cómo y por qué surge el Piña Colada? 

—La idea de hacer el Festival Piña Colada era crear un espacio de encuentro entre artistas exponentes de la fusión o de la mezcla de géneros y estilos musicales, algo que no es nuevo y que en los últimos años está muy de moda. 

—¿A lo largo de una década qué le ha aportado el Festival? 

—A mi carrera como artista le ha aportado muchísimo, desde el hecho de mantener mi identidad hasta recordar los orígenes, esos que uno nunca olvida. El video aquel, Ceballos, tierra de la soledad, también despertó en las personas ese sentimiento de identidad y creo que hasta ayudó al segundo paso, que era el Festival. 

«Pienso que lo más importante es lo que le ha aportado al pueblo, porque es un espacio diferente, nuevo en el espectro cultural de los avileños. Le ha aportado a Ciego de Ávila un matiz diferente, desde el punto de vista cultural». 

—¿El proyecto Cubasoy? 

—El Piña Colada es la actividad más importante que realiza el Proyecto Cultural Cubasoy. Lo creamos para agrupar a todas estas iniciativas. Yo hacía el Festival, y, a la vez, otras cosas con los Comités de Defensa de la Revolución (CDR). Para eso se creó el Proyecto Cultural Cubasoy, adjunto a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. En la capital trabajamos en la sede del proyecto, un complejo comunitario gigante, que tiene área deportiva, galería de arte, biblioteca, y varios espacios para la recreación y la formación de los jóvenes. 

—¿Qué nuevos horizontes explora el Talismán? 

—El Talismán se encuentra terminando su noveno disco. Se llama Tierra Caribe. En esencia es un disco caribeño: la cumbia, el vallenato y la música cubana mezclada con esos géneros. Va a ser un buen disco. 

—¿Cómo recuerdas a Ciego de Ávila y a tu natal Ceballos? 

—Imagínate, mi madre se va conmigo a La Habana y para mí es una alegría inmensa tenerla cerca, pero, a la misma vez, me da tristeza porque pienso que es como un cordón que se rompe. No quiero desprenderme de Ceballos. Incluso, te revelo que una de las ideas que tengo para el futuro es crear una especie de casa de cultura en mi pueblo. Cuando yo era niño, no había ninguna y espero que en algún momento la haya, una institución como esa siempre abre el camino a las inquietudes. Será un paso muy importante en lo que respecta al trabajo comunitario y social. 


(Fuente: Granma / Ortelio González Martínez)