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26/5/2013 8:58:35


El legado de Freddie Mercury fue más allá de las canciones de Queen. En su testamento figuraban unos herederos muy peculiares. Refiriéndose a ellos expresó: «Nadie más sacará un solo penique, excepto mis gatos Oscar y Tiffany. Aparte de ellos, no voy a regalar ninguna de mis cosas cuando esté muerto. Voy a acapararlo todo». ¿Recibieron una fortuna sus adorados mininos?

 

No fue hasta la muerte del famoso vocalista de rock, el 24 de noviembre de 1991, que empezó a comentarse el contenido de su testamento, y en el cual aparecen como principales beneficiarios sus fieles e incondicionales gatos. A varios de ellos, Jerry, Tom, Oscar y Tiffany, les dedicó su primer álbum en solitario «Mr. Bad Guy”»(1985) y también «a todos los amantes de los gatos del universo».

Pero su gata preferida, que siempre estuvo con él en su cama hasta el final, tuvo su propio homenaje en la canción homónima, «Delilah», incluida en «Innuendo». Incluso en el último vídeo que grabó «These are the days of our lives», ya se le podía ver físicamente deteriorado.

El cariño que Freddie sentía por sus mascotas era tal que durante las giras les llamaba por teléfono para hablarles. De ahí que no resultara no resultaba dejar sus pertenencias a sus mininos.

Robin Book, en el libro «Freddie Mercury. Su vida contada por él mismo» se refiere a ello en unas declaraciones del artista extraídas de las pocas entrevistas que este concedió:

«Nadie más sacará un solo penique, excepto mis gatos Oscar y Tiffany. Aparte de ellos, no voy a regalar ninguna de mis cosas cuando esté muerto. Voy a acapararlo todo. Quiero que me entierren con todas mis cosas. Y aquel que quiera algo, puede venir conmigo. ¡Habrá muchísimo espacio!».


Y luego reconoce que no serán los únicos beneficiados con su millonaria herencia: «El único amigo de verdad que he tenido es Mary. Ella heredará la mayor parte de mi fortuna. ¿Qué mejor persona a quien dejarle mi herencia cuando me vaya? Naturalmente, mis padres están en mi testamento, igual que mis gatos, pero la mayor parte iría a parar a Mary».

A pesar de sus declaraciones públicas, los adorados mininos Delilah, Oscar, Tiffany y el resto de la pandilla, no figuraron entre los destinatarios del testamento. 

Su riqueza fue repartida entre sus padres y su hermana, Kashmira.

A las tres personas que lo acompañaron en sus últimos días, su pareja, Jim Hutton; su cocinero, Joe Fanelli, y su asistente, Peter Freestone, les correspondieron quinientas mil libras percapita.

La mayor cantidad correspondió a Mary Austin, quien recibió la mitad de la fortuna, valorada en ocho millones seiscientas mil libras, así como los derechos de autor de sus canciones y su mansión llamada Garden Lodge, situada en Kensington.

Mary Austin no solo fue una exnovia dentro de la vida del vocalista, también ejerció el papel de esposa, hermana y madre.

Solo ella sabe dónde se esparcieron las cenizas del líder de Queen. Ninguno de sus amantes varones de Frediee pudo competir con Austin, a quien  siempre consideró que el amor de su vida.

 

(Fuente: EFEEME)