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04/05/2013 7:15:53


Por Mercedes Rodríguez García


Santa Clara despertó fresca. Húmedo aún el asfalto de sus avenidas y calles; el concreto, las tejas y rasilla de sus casas y edificios;  el mármol, la piedra, el cemento, las lozas y el bronce de la Plaza; reverdecido su césped, briosas sus palmas, rociadas sus flores, renovadas sus fuentes.

 

Arriba, tímido celeste de luna ida y sol inédito que cobra calidez mientras el día avanza y crece Santa Clara en toda Cuba. Debajo, olas bravas, mar de gente. Es mayo recién nacido. ¡Hay desfile! Pies que avanzan, alma que sube encendida. Rojo múltiple, repique de corazones, diversidad de colores, fuerzas magnas que no ceden, y sin cejar se reafirman. Fuego obrero.

Hombres, mujeres, jóvenes, ancianos y niños revalidando la gallardía de continuar unidos por una Cuba socialista, que ha de ser necesariamente próspera y llevadera. Unidos porque quieren desunirnos para apagar el espíritu patriótico, rebelde, salvador y garante de sus hijos, hijos muertos y enterrados en la manigua, en la serranía Maestra y del Escambray, en los llanos de Oriente a Occidente. Hijos caídos Octubre, en Girón, en la selva Boliviana, en Angola, en Etiopía o en cualquier parte del mundo que reclamara el concurso de sus modestos esfuerzos.

Nación virtuosa, nación de esencias solidarias. Nación bloqueada, nación sacrificada. Nación indoblegable. Nación valiente. Santa Clara heroica esta que hemos visto tantas veces desfilar ante el mármol, la piedra, el cemento, las lozas y bronce de la Plaza revolucionaria y guerrillera. Plaza de hierro y de bala. Plaza de juegos y rondas. Plaza de honores y memorias.

Fue Mayo recién nacido, mayo devenido luz de aurora. Mayo americano, sueño de Bolívar y Martí. Mayo del eterno Comandante Chávez. Mayo de solidaridad y compromiso con su Venezuela, que es ahora la de Nicolás junto a su pueblo. Mayo de reclamo libertario por los Cinco. Mayo contra el terrorismo. Mayo de Cuba, de su Revolución, de Fidel y Raúl.

Arriba, sol esplendoroso, celeste intenso moteado del albo de las nubes. Debajo y en ascenso, amigable vapor, cobija de yarey y garbo de sombrillas.

Hay desfile y la Plaza Che Guevara se desborda en increíble carrera de juveniles relevos, en insólito arcoíris de profesiones y oficios, en maravilloso despliegue de banderas, carteles, pancartas, maquetas, globos, flores, espigas, tambores, muñecones.

Andan compactos, sublime, cargado de colores trémulos el bloque de miles de maestros, en cada mano alguna figura de cartón coloreado. Globos, Elpidio, María Silvia, personajes de cuentos infantiles. Emocionan. Siguen otros, rodando sobre sillas, apoyándose en muletas o en bastones; otros que no ven con los ojos de la cara y sí con los del corazón; otros sumergidos en el más absoluto de los silencios, pero bulliciosa el alma.

Y más, y más y más santaclareños. Personal de la Salud. Otro interminable bloque que revela la verdad esencia de los humanos y cubanos derechos.

Avanzan, marchan, corren, grita, aplauden, vitorean casi por dos horas y sin distingos generacionales, de raza, sexo o religión, trabajadores estatales y cuentapropistas. Obreros y técnicos fabriles, agrícolas, agropecuarios, constructores civiles y militares, gastronómicos, economistas, juristas, científicos, intelectuales, artistas, militares; federadas, cederistas, milicianos, reservistas, estudiantes de primarias, secundarias, preuniversitarios, politécnicos; extranjeros y nacionales de las universidades Central, Pedagógica y de Ciencias Médicas.

¡Qué Cuba! Nación virtuosa. ¡Qué Santa! Heroica ¡Qué Plaza! La del Che! ¡Qué Primero de Mayo 2013!  El del natalicio del Apóstol, aniversario 60 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos M. de Céspedes, el del XX Congreso de la Central deTrabajadores de Cuba.

¡Qué sol radiante y animoso el que alumbró y calentó! ¡Qué arcoíris regio el vistió la Isla e hizo de su centro desfile múltiple, repique de corazones, fuerza magna, fuego obrero que deberá arder sin extinguirse para que el futuro sea, de verdad, renovada fuente, próspera y llevadera tierra de amor, trabajo y bienestar.