20130427142119-la-maestra-tania-roca-govea.jpg


27/04/2013 8:15:51 

 

Por Mercedes Rodríguez García

 

A Tania Roca Govea recién le acaban de otorgar el Premio Mejor Maestro Promotor de la Lectura. Docente ejemplar es también una mujer maternal, laboriosa, servicial, dispuesta, abnegada, desprejuiciada, osada, transparente, enérgica y vital, que imparte clases de Historia, Cívica y Lengua Española a alumnos de 5to. Grado, en el Seminternado Fabio Fuentes Moreira, de Santa Clara.

 

Como  Tania deberían existir muchas maestras y maestros, porque además de ser una excelente pedagoga, no hay quien le frene el entusiasmo ni ponga coto a su capacidad de entrega y sacrificio, al punto de alguien llegó a advertirle un día que ella no era ni Marta Abreu ni la madre María Teresa de Calcuta.

A decir verdad «aquello no me gustó mucho porque no me considero ni benefactora ni misionera», cuenta esta educadora hasta quien llegué interesada en conocer detalles sobre el importante galardón, que este año obtuvieron solo siete educadores cubanos.

La historia es larga y data del 2009, cuando esta maestra de primaria fundó el proyecto Alas de Mariposa, mediante el cual logró vincular su escuela a la comunidad donde residían la mayor parte de sus alumnos, situada en la periferia de la ciudad.

En el seminternado Fabio Fuentes Moreira lleva Tania 15 de los 23 años que ejerce el magisterio, una opción de estudios superiores que al principio compartió con Medicina, pero que finalmente escogió. «Es que desde niña mi casa fue una escuela, a mi me criaron los maestros.  Pero también pensé que una y otra profesión guardan íntima relación: los médicos atienden el cuerpo. Pues bien, yo sería maestra para atender el alma».

— Entonces, ¿la lectura es para ti una medicina?

—¡Claro! Una medicina que hay que suministrar desde las primeras edades para fortalecer los valores morales, las cualidades como ser humanos y las capacidades intelectuales.

—Y Tania... ¿una maestra terapeuta?

— Sí, no me disgusta.

— Me dijeron que tú «curas» a base de música y poesía.

—Son recursos altamente efectivos, no solo para promover la lectura y hacer que vayan a los libros, también me sirvo de ellos para introducir los contenidos, y en última instancia para hacer valer el más sublime de los sentimientos: el amor».

—Tienes varios poemarios y folletos ilustrados. ¿Cómo los haces?

—Convierto en poesía las vivencias típicas en la edad temprana, que se ven a diario y que el maestro, guía o tutor debe dar una respuesta oportuna, inmediata, según lo requiere el tema.

—¿Qué te inspira?

—Yo siempre me siento inspirada, pero a veces la necesidad de hacerme comprender mejor.

—¿Sabes música?

—La que aprendí en la licenciatura, pero canto y música es lo que me sobra en mi cabeza?

—Dicen que quien canta no piensa mal. ¡Qué bueno! Pero tienes un folleto cuyas anécdotas no musicalizaste.

—Sí, las «Anécdotas versadas». Son como cuentos.

—¿Y los temas?

—Los temas son variados y aunque trabajamos para que el niño o joven arribe a la toma de decisiones. En los niños el grado desarrollo, independencia y autodeterminación es limitado y por lo tanto dispone de menos recursos emocionales, volitivos y morales para enfrentarse a determinadas situaciones en su vida. De ahí que requerirá siempre la ayuda de los mayores.

—¿Y el folleto que sustentó tu tesis en opción al título académico de Máster en Ciencias de la Educación?

— Me interesaba comprobar que existían escasos recursos y medios didácticos que propiciaran una correcta motivación en las clases de la asignatura «El mundo en que vivimos». Fomenta valores como la solidaridad y la honestidad, desarrolla sentimientos como el amor, la amistad y el patriotismo.

—Bueno, tu obra de promoción de lectura es extensa y en  la  docencia ha servido para motivas las clases de diferentes materias, pero también han servido para actos políticos dentro y fuera de la escuela, matutinos especiales y presentaciones en museos, programas infantiles en la radio, espectáculos públicos en barrios y comunidades y parques,  en  festivales,  talleres, concursos. ¿De donde sacas tantas energías y tiempo?

—Primero, por el objetivo en sí mismo, el de «medicina para curar», como tú dices. Por ese amor infinito que siento hacia la vida. Y si el amor no tiene precio, ¡para qué ser mezquinos y no desparramarlo a toda hora y en todas partes?

—Pero la lectura es, además, una práctica que, si comienza desde los primeros años, propicia alcanzar un alto desempeño en el uso de la lengua materna, tener una buena ortografía y ampliar los conocimientos...

— Y contribuye al incremento de la sensibilidad cultural que dejan los libros, propiciando la utilización de diversas fuentes bibliográficas, las cuales permiten el desarrollo de hábitos de trabajo independiente, la búsqueda de información y el crecimiento espiritual de los estudiantes.

—Háblame sobre este premio que otorgan desde hace cuatro años la Asociación de Pedagogos de Cuba, el Ministerio de Educación y el Comité Cubano de la Organización Internacional para la Literatura Infantil y Juvenil (IBBY)?

—Para qué contarle la alegría que me dio. Y si antes ya era feliz, ahora lo soy más; y si antes me sentía estimulada, ¡imagínate en lo adelante! Para mí el libro y la lectura son vitales; un alimento que, de faltar, tendría consecuencias catastróficas.

—¿Se han cumplido tus sueños?

—¡Qué va, mis sueños no van ni por la mitad! 

—¿Sueñas sola o con ayuda?

—Como Martí: sueño con todos y para el bien de todos. Junto con mis dos hijos, Luis Manuel y Mercedes Liena; junto con Alfredo, mi esposo; mi director, Kristo Alberto Hernández Fleites; mis compañeros de trabajo; mis alumnos, sus padres y familiares; mis vecinos, mi patria, mis héroes y mártires...

—Y ahora mismo, ¿por donde van tus sueños?

—No sé. Mis sueños son infinitos. Soñaré hasta que me muera.