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21/04/2013 6:05:47

 

El Cristo de La Habana, de la escultora cubana Jilma Madera (1915-2000), recibió el Premio Nacional de Restauración, que otorga cada año el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural (CNPC).

 

El jurado le otorgó la distinción «por el excepcional y riguroso trabajo de investigación científico, el diagnóstico certero de un monumento escultórico de dimensiones excepcionales que implicó tareas riesgosas y artísticas, y el rescate de un hito importante de la ciudad capital».

La imagen, situada en el poblado de Casa Blanca, en el municipio de Regla. Se emplazó en la colina de La Cabaña el 24 de diciembre de 1958.

La colosal escultura que representa a Jesús de Nazaret. La estatua fue hecha de mármol de Carrara, tiene unos 20 metros de altura y reposa sobre una base de 3 metros en la que su creadora enterró diversos objetos de la época.

Su peso aproximado es de unas 320 toneladas. La estatua está compuesta por 67 piezas que fueron traídas desde Italia, ya que fue esculpido en Roma y bendecido allí por el Papa Pío XII.

Se encuentra a 51 metros sobre el nivel del mar, lo que permite a los habaneros ver la escultura desde muchos puntos de la ciudad; la figura de Cristo está de pie con una mano en alto, bendiciendo, y la otra en el pecho mirando hacia la ciudad, a esta obra se le dejaron los ojos vacíos para que diera la impresión de mirar a todos desde cualquier lugar que fuese observado.

La imagen fue alcanzada por rayos tres veces —en los años 1961, 1962 y 1986— antes de que se fuese ubicado un pararrayos.

Su autora, Jilma Madera nació en San Cristobal en la Finca «La Victoria» un 18 de septiembre de 1915. En 1942 se matricula en la Academia de Artes Plásticas San Alejandro. Allí tuvo como profesores a los mejores escultores de la época, entre ellos a Juan José Sicre el escultor del José Marti de la Plaza de la Revolución.

Jilma Madera fue una de las más reconocidas escultoras de Cuba y hasta la fecha se han recuperados más de 700 obras de su autoría, las cuales se exponen en el museo de San Cristóbal que lleva su nombre.

Vivió desde 1940 en la barriada de Lawton hasta su muerte, y aunque desde 1961 se vio afectada por glaucoma no dejó de trabajar.

 

(Fuente: PL)