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15/12/2012 13:39:33

 

En materia de telecomunicaciones —y más allá de limitaciones propias— Cuba también siente el peso del bloqueo económico, financiero y comercial de Estados Unidos. 

 

Muy cerca de las costas cubanas se extiende un sistema de cables submarinos para la conexión a la red de redes, al cual el país no puede enlazarse por las prohibiciones que establece el cerco norteamericano.  

Como consecuencia, Cuba tiene que realizar todo el tráfico de información virtual por canales de satélites cuya utilización no aprobó la Casa Blanca hasta 1976, y que son muchos más costosos y limitan el ancho de banda. 

Pero hay más: la primera conexión a Internet desde un punto de la geografía nacional solo fue posible en el 1994 y a través de un tercer país, cuando finalmente Estados Unidos se decidió a liberar sus sitios para Cuba. La plena navegación como tal se estableció dos años más tarde, y porque la nación norteña vio en Internet una gran posibilidad para atraer aliados en su intento persistente de desestabilizar la Revolución Cubana. 

Cuba no ha estado excenta de ataques cibernéticos, la denegación de servicios, el acceso a páginas web, la censura de contenidos publicados en medios cubanos, y más reciente, el financiamiento y patrocinio de ciertos grupos de blogueros, que n pocas veces mienten y casi siempre manipulan a su antojo la realidad nacional. 

Aun así, ya en la década del sesenta el gobierno cubano daba los primeros pasos hacia la «explotación» de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) mediante la producción de componentes y equipos computarizados, y la introducción en sistemas informáticos de información científica para fines de docencia, investigación y desarrollo. 

A inicios del presente siglo en todos los centros de enseñanza del país fueron instaladas computadoras modernas, se amplió el número de Joven Club de Computación, se creó la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI), un centro productor de software, y se abrieron en todas las provincias las escuelas tecnológicas de informática. 

También, se ha ido generalizando la instalación de redes corporativas y las intranet, y se ha incrementado la conexión a Internet desde puntos de interés social y comunitario, como instituciones científicas, educacionales, culturales, y estructuras de la administración. 

A partir del 2004 se emprendió un plan de desarrollo para incrementar los servicios de conectividad social y el ancho de banda, y se introdujeron redes de acceso novedosas así como nuevos sistemas de direcciones. 

Cuba ha desarrollado una política racional de uso y apropiación de las TICs, según las posibilidades y necesidades, y no bajo lógicas mercantilistas como sucede en los países altamente desarrollados. 

Si bien es cierto que la utilización de estas herramientas no puede medirse en términos de computadoras por habitantes o el número de conexiones a Internet, sí puede hacerse según su impacto trascendente en el mejoramiento de la calidad de vida de más de once millones de ciudadanos. 

(Fuente: radiocubana)