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25/11/2012 20:39:48 

 

La Universidad Central «Marta Abreu de Las Villas» (UCLV) asombró al Che. Cuando llegó a ella por un camino vecinal en diciembre de 1958 y estableció allí la primera comandancia de la batalla de Santa Clara, Guevara sabía que el recinto sería imprescindible en el desarrollo del proyecto social que nacía. La vio no solo como formadora del hombre nuevo, sino como parte importante del avance agrícola e industrial que debía gestarse.  

 

Aunque no fue allí donde pronunció su primer discurso sobre la reforma que debía operarse en la educación superior cubana, sí fue donde quedaron sus más conocidas palabras al respecto: «…la universidad debe vestirse de negro, de mulato, de blanco…»  

Se interesó también por la escuela de agronomía. Conoció al profesor Pablo Díaz Cuevas, quien experimentaba en la esfera agrónoma, amistad que sería decisiva en sus ideas sobre el tema agrícola.  

El doctor Roberto Muñoz, presidente de la Cátedra Honorífica que lleva el nombre del Guerrillero Heroico, explicó ese interés por la universidad. «Tenía un pensamiento integrador y concebía la institución como generadora del desarrollo de la isla. Por eso se acercó a la escuela de agronomía con el propósito de potenciar semillas, granos, viandas y estudiar los suelos. Asimismo a la de ciencias y tecnología, en particular las ramas química y mecánica. Incluso pidió al departamento de psicopedagogía atender a los soldados bajo su mando para ver las secuelas que dejó la guerra en sus hombres», afirmó el investigador.  

Sobre el tema agroindustrial el doctor Ricardo Hernández Pérez amplió: «Percibió la posibilidad de convertir la caña de azúcar en fuente de nuevas producciones, especialmente alcoholes; para ello ideó experimentar en el centralito que existe en la universidad.  

«Se conocen dos visitas al profesor Díaz Cuevas para dialogar sobre semillas y suelos. Esas conversaciones dieron como resultado un megaproyecto  para convertir la zona de Encrucijada en un granero, específicamente de arroz, e intercalar pastos para la ganadería.  

«También pensó en la producción de aceites comestibles a partir de materias primas que pudieran cultivarse en zonas específicas: girasol, soya, palmiche y algodón —este último con intenciones múltiples, pues la mota serviría para la industria textil y médica— y con igual fin introdujo una especie de palma asiática con altos valores nutritivos y resistente a la sequía. Asimismo se preocupó en cómo realizar la producción industrial.  

«Referente a la mecánica concibió la creación en Villa Clara de una fábrica de arados; en Guantánamo otra de mochas, machetes y limas; y en Ciego de Ávila una de cercas de alambres, así como fábricas de fertilizantes», precisó Hernández Pérez.

El Che «anda por todas partes» en esta universidad. Su comandancia es la Sala de Historia; en el lugar que ocupó el hospital de sangre de la Columna 8 Ciro Redondo radica la Cátedra Honorífica donde se estudia su pensamiento y obra. El momento en que se le otorgó el título de Doctor Honoris Causa en Pedagogía se recuerda con especial orgullo.  

«Aquel día el Che dijo que recibía el reconocimiento a nombre del Ejército Rebelde y el pueblo que representaba, que la universidad sería otra y ha sido otra», evocó el doctor Juan López Palacios, quien asistió a la ceremonia.  

La más multidisciplinaria de las universidades cubanas graduó hasta el pasado curso 52 mil 414 profesionales en 33 carreras, alumnos representantes de todos los sectores sociales y étnicos que conforman la sociedad cubana, incluso también estudiantes extranjeros.  

Por otra parte el Centro de Investigaciones Agropecuarias (CIAP), de la Facultad de Ciencias Agropecuarias, ha desarrollado la línea de investigación de granos, entre estos el garbanzo, se rescataron variedades locales de semillas de frijoles y se han introducido otras nuevas, de forma tal que se pueden establecer estrategias para producirlos en diferentes épocas del año.  

Se destacan los estudios sobre el sorgo, con impacto social, pues la producción de harina se destina a niños celiacos, además millo, girasol, soya, maíz, trigo y maní. Cuentan con paquetes tecnológicos que contemplan el uso de biofertilizantes en la producción de granos, el manejo integrado de plagas y enfermedades, y el mejoramiento de la fertilidad de los suelos.  

Desarrollar la producción de semillas fue otra de las recomendaciones que realizó el Che, idea que se consolidó el 19 de noviembre de 1992 con la creación del Instituto de Biotecnología de las Plantas (IBP). Este centro ha desplegado tecnologías que le permiten al país lograr entre otras muchas, la producción de semilla de papa por métodos biotecnológicos, la multiplicación de plátanos y bananos, la producción de posturas de diferentes especies forestales, y más recientemente, la de café.  

Los estudios en la rama mecánica comenzaron por la maquinaria azucarera vinculados a empresas como Planta Mecánica y Calderas. Actualmente las investigaciones se extienden a la eficiencia energética y la energía renovable, la vinculación de la mecánica y la electrónica, e incluso la creación de dispositivos para la ortopedia. Particularmente el Centro de Investigaciones de Soldadura (CIS) trabaja en nuevos materiales para crear fundentes y electrodos tubulares.  

De la misma forma la esfera de la química inició sus indagaciones por la diversificación del sector azucarero, específicamente los diferentes alcoholes, y en este momento se ocupa de la obtención de biocombustibles a partir de residuos de dicha industria.  

Luego se amplió a los problemas medioambientales, con la creación del Centro de Estudio de Química Aplicada (CEQA), con propuestas de alternativas tecnológicas para la eliminación de metales pesados   en cuerpos de aguas contaminadas, uso de sistemas naturales, específicamente plantas acuáticas y filtros de suelos para la purificación de los desechos urbanos, así como el análisis de riesgos y toxicidad en las industrias de procesos. Además el Centro de Bioactivos Químicos (CBQ), dedicado a la parte farmacéutica, ha patentado medicamentos para animales y humanos como  el Vitrofural y el Dermofural.  

La Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas se insertó en la sociedad cubana para transformarla y enriquecerla, tal como lo vislumbró el Comandante Guevara. Desde aquel diciembre de 1958 su pensamiento ha sido inspirador del quehacer del centro que con honor la nombran también «la universidad del Che».

 

 (Fuente: Trabajadores / Lourdes rey Veitía)