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13/04/2012 23:40:04

 

El Arzobispo de Viena (Austria), Cardenal Christoph Schönborn ratifició en su cargo del consejo de una parroquia de esta ciudad al joven gay Florian Stangl de 26 años de edad, quien tiene registrada su unión con otro hombre. 

 

La polémica decisión ha recibido el respaldo de varios sectores incluyendo al político y filósofo italiano Rocco Buttiglione, amigo del Papa Juan Pablo II, quien se hizo mundialmente conocido por ser destituido en la Unión Europea como Comisario de Justicia por defender posiciones de la Doctrina Social de la Iglesia. 

La elección de Stangl fue revertida inicialmente por el párroco Padre Gerhard Swierzek. Pero luego de reunirse largo rato y rezar con él y con su compañero el fin de semana del 31 de marzo, el Cardenal Schonborn decidió mantener al joven en el puesto para el que fue elegido.

 

Sobre la decisión del Cardenal, Rocco Buttiglione, que también es miembro de la Pontificia Academia para las Ciencias, afirmó que «es fácil imaginar que esta decisión será ocasión de polémicas y también de malentendidos. Por ello y por la importancia del asunto, me parece justo tomar posición públicamente». 

«Yo defiendo la decisión del Cardenal y digo que me parece que es una inteligente lectura pastoral de la posición de la Iglesia sobre los homosexuales y la homosexualidad. Para entenderla debemos partir de la distinción tradicional entre el que se equivoca y el error. Distinción que vale siempre, para cualquier pecador, para cada homosexual como para los otros, cada uno de nosotros». 

Con esta decisión, afirma Buttiglione, el Cardenal «dice simplemente que el homosexual es un fiel pecador, uno que lucha por la fe y que necesita ayuda, con un diálogo discreto y amigable, para esta batalla. Ciertamente no puede ser admitido a los sacramentos, pero necesita ser invitado a participar en las funciones religiosas y en la vida de la parroquia». 

Si bien la Iglesia Católica debe mantener su enseñanza sobre la homosexualidad, concluye, esta doctrina «no puede estar acompañada de una actitud humana cerrada o de hostilidad hacia los homosexuales. Esa, creo, es la lección que hemos recibido en estos días desde Viena». 

 

(Fuente: ACI/EWTN Noticias)