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02/04/2012 12:07:02

 

Una mujer estadounidense radicada en Israel, terminó convertida en el centro de una discusión legal sobre ciudadanía por tener hijos en el extranjero y con material genético donado. El caso pone en duda la forma como se comprenden elementos universales como la maternidad o la ciudadanía y porque revela cómo los avances tecnológicos no siempre vienen acompañados de adaptaciones legales. 

 

Ellie Lavi, soltera y también israelí, quedó embarazada en una clínica de fertilidad gracias a esperma y óvulos donados de manera anónima, una práctica común en algunos lugares del mundo. Como vivía en Israel, dio a luz allá a dos mellizas. 

Pero cuando pidió la ciudadanía estadounidense para sus bebés, la petición fue rechazada. La razón: debía probar que los óvulos o la esperma provinieran de ciudadanos de Estados Unidos, un hecho muy difícil por los acuerdos de confidencialidad en algunos hospitales. 

El caso de esta mujer es muy específico y, sin embargo, ya ha sido cuestionado porque pone en duda la forma como se comprenden elementos universales como la maternidad o la ciudadanía y porque revela cómo los avances tecnológicos no siempre vienen acompañados de adaptaciones legales. 

Sobre este asunto, un documento de la Oficina del Inspector General del Departamento de Estado (fechado en junio/2011) da luces sobre la posición del gobierno. 

Al respecto admite que «los desarrollos recientes en la tecnología reproductiva asistida añadieron una nueva dimensión a la documentación de niños como ciudadanos estadounidenses». 

Explica, además, que la adjudicación de ciudadanía es más difícil en estos casos que en las peticiones tradicionales y que el potencial de fraude es claro y la documentación puede ser poco fidedigna. 

La Oficina de Asuntos Consulares dice que está al tanto de que «las regulaciones y las leyes no han seguido el ritmo de la tecnología y está trabajando con asesores legales y otras agencias para actualizar las políticas como sea apropiado». 

Las leyes estadounidenses requieren que haya relación tanto sanguínea como legal entre los padres y los hijos para que estos últimos puedan recibir la nacionalidad. También existen algunas excepciones sobre cuánto tiempo residieron los padres estadounidenses en su país antes de tener el hijo en el extranjero. 

En esta situación particular, como la fertilización in vitro o las madres sustitutas, las autoridades pueden pedir evidencias adicionales del vínculo consanguíneo. 

El problema, según señala la abogada de temas reproductivos Melissa Brisman, radica en que las regulaciones sobre el tema fueron creadas en épocas en que esas situaciones particulares no se habían popularizado. 

Esta situación legal ha dado pie a que algunos opinen que hay iniquidad entre diferentes regulaciones de ciudadanía. 

Una pareja europea que haya buscado un donante estadounidense para tener su hijo en Europa, sí podría pedir la nacionalidad estadounidense para su bebé, aunque este no tenga relación efectiva alguna con Estados Unidos. 

 

(Fuente: noticias.latam.)