26/03/2012 8:59:39

 

Jesucristo nos dice en el Evangelio del V Domingo de Pascua «Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará.» (Jn. 15, 7) Nadie ha permanecido mejor en Cristo que Su Inmaculada Madre, a cuya poderosa intercesión acudimos los católicos en nuestras necesidades, especialmente rezando el «Ave María».

 

Por siglos, esta oración (una de las primeras que aprenden los niños católicos), estaba formada sólo por su primera parte de hoy en día: la salutación a la Virgen María del Arcángel Gabriel y Sta. Isabel como aparecen en el evangelio de S. Lucas. En tiempos de Sto. Tomás de Aquino (s. XIII) se añadieron las palabras María y Jesús.

La segunda parte de la oración aparece en el Catecismo del Concilio de Trento de 1566. Ese texto explica que a Dios se la da la mayor alabanza y agradecimiento por haber concedido sus dones celestiales a la Ssma. Virgen María, además de que la Iglesia de Dios añade con sabiduría oraciones y una invocación a la Ssma. Madre de Dios:

«Deberíamos implorar con fervor su ayuda y asistencia; pues que ella posee méritos exaltados con Dios, y que ella está muy deseosa de asistirnos por sus oraciones, nadie lo puede dudar sin impiedad y malicia.»

Muchos compositores se han inspirado en esa bella y profunda oración. Una de las composiciones más populares, (que se oye con frecuencia en bodas y en Misas marianas) es el llamado «Ave María de Schubert», aunque el texto en latín que acompaña la melodía no es el original.

Franz Schubert, que murió a los 31 años, no ganó mucho dinero de sus composiciones y sobrevivía gracias a la ayuda de parientes y amigos que le estimaban. Mientras vivía una temporada en Austria, compuso a los 28 años (en 1825) el ahora llamado «Ave María», una de sus más célebres composiciones.

Fue publicado en 1826 como su Opus 52, No.6: «Ellens dritter Gesang» («La tercera canción de Ellen»), la protagonista ficticia escocesa de un fragmento del poema «The Lady of the Lake» (1810) que escribió Sir Walter Scott (autor escocés de «Ivanhoe») a los 39 años. El personaje de Ellen canta a la Ssma. Virgen María pidiendo su ayuda para su exiliado padre que huía al comienzo de una guerra contra el rey de Escocia.

Letra original de «Ellens dritter Gesang» en alemán. [Traducción por Adam Storck del poema de Sir Walter Scott usada por Schubert]

1) Ave Maria!

Jungfrau mild,

Erhöre einer Jungfrau Flehen,

Aus diesem Felsen starr und wild

Soll mein Gebet zu dir hin wehen,

Zu dir hin wehen.

Wir schlafen sicher bis zum Morgen,

Ob Menschen noch so grausam sind.

O Jungfrau, sieh der Jungfrau Sorgen,

O Mutter, hör ein bittend Kind!

Ave Maria!

2) Ave Maria!Unbefleckt,

Wenn wir auf diesen Fels hinsinken

Zum Schlaf, und uns dein Schutz bedeckt,

Wird weich der harte Fels uns dünken

Du lächelst, Rosendüfte wehen

In dieser dumpfen Felsenkluft.

O Mutter, höre Kindes Flehen,

O Jungfrau, eine Jungfrau ruft!

Ave Maria!

3) Ave Maria! Reine Magd,

Der Erde und der Luft Dämonen,

Von deines Auges Huld verjagt,

Sie können hier nicht bei uns wohnen

Wir woll’n uns still dem Schicksal beugen,

Da uns dein heilger Trost anweht;

Der Jungfrau wolle hold dich neigen,

Dem Kind, das für den Vater fleht!

Ave Maria!

 

Traducción del poema de Sir Walter Scott

 

1) ¡Ave María! ¡mansa doncella!

¡Escucha la oración de una doncella!

Tú puedes oír aunque sea de lo salvaje,

Tú puedes salvar en medio de la desesperación.

Seguros podemos dormir bajo tu cuidado,

aunque exiliados, marginados e injuriados –

¡Doncella! Oye la oración de una doncella;

¡Madre, oye a una hija suplicante!

¡Ave María!

2) ¡Ave María! ¡Intacta!

El lecho de piedra que ahora tenemos que compartir

Parecerá este edredón de plumas apiladas,

Si tu protección se cierne allí.

El aire pesado de la tenebrosa caverna

Se respirará como bálsamo si tu has sonreído;

Entonces, ¡doncella! Oye la oración de una doncella;

¡Madre, ten en cuenta a una hija suplicante!

¡Ave María!

3) ¡Ave María! ¡Formada sin mancha!

Demonios apestosos de la tierra y el aire,

De esta su acostumbrada guarida exiliados,

Huirán ante tu hermosa presencia.

Nos inclinamos a nuestra suerte de cuidado,

Bajo tu guía reconciliados;

Oye por una doncella la oración de una doncella,

¡Y por un padre oye a una hija!

¡Ave María!

 

Ahora les dejo la letra (en latín) y el vídeo de la versión coral del «Ave María»

 

Ave Maria, gratia plena,

Dominus tecum.

Benedícta tu in mulieribus,

et benedíctus fructus ventris tui, Iesus.

Sancta Maria, Mater Dei,

ora pro nobis peccatoribus,

nunc et in hora mortis nostrae

Amen.