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13/03/2012 18:35:35

 

China podría comenzar a comprar euros nuevamente este año, a juzgar por las palabras de Chen Deming, ministro de Comercio de ese país, quien admitió por primera vez que la reciente apreciación del yuan podría estar en la recta final al señalar que «en la crisis se requiere un tipo de cambio estable».

 

Según el artículo de Nicholas Hasting publicado en online.wsj.com  los comentarios de Chen Deming se producen «después que las exportaciones chinas comenzaran a desacelerarse significativamente y luego que el gobierno admitiera que el crecimiento de la economía no será tan fuerte este año como se había anticipado».

Especifica  Hastings  que «durante la mayor parte de este año hubo indicios de que Beijing podría estar cambiando su histórica política de permitir la apreciación gradual del yuan frente al dólar, ya que el yuan casi no ha registrado variación desde enero».

A juzgar por las declaraciones ministro asiático el tipo de cambio se encuentra ahora en un «rango razonable», pues la semana pasada, el dólar alcanzó un mínimo histórico, lo que hace más probable que el Banco Popular de China intente evitar la apreciación adicional del yuan por ahora.

«Por supuesto, —afirma Hasting—esa política posiblemente genere preocupación en Estados Unidos, país que ha acusado durante mucho tiempo a Beijing de manipular el tipo de cambio. Pero la noticia podría ser positiva para aquellos que están preocupados sobre el respaldo futuro para el euro».

Y para evitar que el yuan se aprecie, China «probablemente necesite recurrir a una mayor intervención en el mercado, lo que expandirá sus ya abultadas reservas internacionales denominadas en dólares».

El año pasado, —y a diferencia de los anteriores—China permitió que el yuan se apreciara, de modo que las intervenciones en el mercado fueron minimizadas y el crecimiento de las reservas internacionales disminuyó a casi cero.

En etapas precedentes cuando China había sido más activa en los mercados, Beijing usó frecuentemente sus ingresos de las intervenciones para comprar euros y diversificar sus reservas internacionales de la moneda estadounidense.

Clarísima entonces la filosofía del gigante asiático en boca de Chen Deming: «ayudar a Europa es ayudarnos a nosotros mismos».

Pero —según el articulista británico— «no hay certeza de que China repetirá este ejercicio».  Hace bien en expresarse dubitativamente ya que, tratándose de  la enigmática nación, nunca se sabe a ciencia cierta por donde pueda salir.

Coincidimos en que si la crisis de deuda en la zona del euro «continúa pendiendo sobre la moneda única, amenazando su propia existencia, entonces China posiblemente prefiera mantener sus reservas en dólares».

Pero, si se considera que lo peor de la crisis ha pasado, y si la supervivencia del euro parece asegurada, China bien podría optar por comenzar a comprar bonos de los deudores de la zona del euro como ha prometido, mejorando no solo las perspectivas para sus necesidades de financiamiento a futuro, sino también las perspectivas para la propia moneda única.

Clarísima filosofía del gigante asiático, respaldada esta vez en la expresión de Chen Deming: «Ayudar a Europa es ayudarnos a nosotros mismos», aunque hasta ahora —como bien dice  Nicholas Hasting—  «han sido escasas las señales de que Beijing vaya a cumplir su repetida promesa de respaldar a la moneda única».