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29/12/2011 11:43:14 p.m.

 

Podemos desmenuzar el conocimiento de nuestras enfermedades recogiendo los datos de fuentes de innumerables médicos sin entrar en una biblioteca médica, podemos buscar fuera opciones de tratamiento que nuestros proveedores del cuidado de la salud nunca hubieran considerado, y prepararnos preguntas sofisticadas para realizar en nuestra próxima visita del doctor.

 

Pero la amplitud de información en el ciberespacio nos está sobrepasando. El discernimiento creíble de la información de temas de salud, puede ser a veces un desafío significante, incluso para el ojo experimentado.

No hay ninguna regla que vigile el tipo de información de salud que aparece en el ciberespacio o quién la coloca allí. Por consiguiente, como «consumidores», debemos confiar en el sentido común, el juicio legítimo, y algunas pautas que nos ayuden a evaluar la calidad de los datos que encontramos en y los sitios Web médicos.

Sea cauto y siga estas reglas mínimas:

Examine la fuente de información. Verifique si origen del sitio. Recele de las fuentes anónimas: ¿Se trata de una compañía que intenta vender un producto o servicio? ¿De un individuo o grupo que promueve un punto de vista particular? Es probable que las fuentes más objetivas sean tanto las agencias gubernamentales, como los Institutos Nacionales de Salud; las instituciones académicas o médicas, e como informes médicos y periódicos científicos o libros.

Lo importante: confíe en el sentido común, y evalúe lo que ve cuidadosamente.

Consiga una segunda opinión. Verifique la información contraria a ese reporte a través de otras fuentes de información, como sitios de noticias, u otros. Consulte a su doctor y a otros profesionales si ellos están familiarizados con la información que usted encontró y qué opinión les merece.

Examine las citas. Constate si la información se refiere a los expertos en el campo o a otros estudios médicos creíbles, como artículos, o trabajos.

Verifique la actualidad de la noticia. La salud y la información médica cambian rápida y frecuentemente. Controle cuándo fue anunciada la información. ¿Cuántos años tiene? ¿El sitio se pone al día regularmente? La información, ¿es anterior al pensamiento más actual y los resultados científicos disponibles? Para averiguarlo, tendría que investigar otros sitios en la Web o ir a otras fuentes de información.

Tómese la prueba «demasiado bueno para ser verdad». Si la información parece increíble, probablemente lo sea.

Algunos sitios, recomiendan las curas milagrosas prematuras para el cáncer y dolencias sin una evidencia válida o adecuada. Esté alerta ante los reportes sensacionalistas de información médica. Verifique con otras fuentes para sustentar los reclamos médicos cuestionables. Busque a través de los links (informaciones relacionadas). Los sitios más honestos probablemente agreguen links a otras informaciones similares. Cuantos más haya, mejor. Tenga cuidado con los sitios que se quedan con una sola investigación.

No importa cuán bueno podría parecer un plan o un remedio, verifique la información contra otras fuentes o consulte a un profesional de salud antes de actuar sobre él.