20111026131211-evelio-rbv-18.jpg


 

26/10/2011 7:04:34

 

 

Dice Evelio Rodríguez Quintero, quien desde 1970 ha seguido el mismo curso del Instituto Politécnico Raúl Suárez Martínez, de Santa Clara. En ese centro perteneciente a la Enseñanza Técnico Profesional (ETP) estudio, se graduó y actualmente lo dirige con la certeza de que allí, «si no fuera por el bloqueo, se puede hacer desde una tuerca hasta un avión».

 

Por Mercedes Rodríguez García

 

La metáfora puede parecer exagerada para quienes no conocen la historia del plantel, primera escuela tecnológica que tuvo la antigua provincia de Las Villas. Antigua fortaleza militar Regimiento Leoncio Vidal, devenida Ciudad Escolar  Abel Santamaría el 28 de enero de 1961, de sus aulas-talleres han egresado desde entonces más de 10 mil técnicos y obreros calificados.

«Aquí tenemos verdaderos talles equipados con tornos, fresadoras, recortadores,  rectificadoras, todo tipo de máquinas-herramienta; hacemos soldaduras con dióxido de carbono, oxígeno, acetileno, eléctrica, de contacto, que con los recursos e insumos necesarios pudiéramos equipararnos una pequeña fábrica, aunque todo ello muy distante de la tecnología del llamado primer mundo y a la cual, por supuesto, no podemos acceder», explica Rodríguez.

Cuantiosas son las limitaciones que en materia de educación ha ocasionado el bloqueo, cuyas medidas,  recrudecidas en los últimos años, alcanzan a terceros países e impiden  la exportación de productos que contengan procesos y tecnologías originados en los Estados Unidos.

«La Enseñanza Técnico Profesional es una de las más caras, por su encargo social de dar respuesta productiva a las necesidades presentes y perspectivas del desarrollo económico y social del territorio en cuestión. Por ejemplo —ejemplifica Rodríguez—Cuba cuenta con más de 600 centros docentes  de la ETP, ¿se imagina usted los recursos materiales que requiere, no ya para formar a 748 que es nuestra matrícula este curso, sino a tres mil de la ETP distribuidos desde el oriente al occidente de la isla?»

Y añade: «El equipamiento está obsoleto y la bibliografía desactualizada. Trabajamos con la que tenemos, y preparamos a los estudiantes para que posteriormente se inserten a la práctica, pero las empresas, que es la razón de ser y lo que le da vida al politécnico, también se ve afectada. Ellas también sufren las consecuencias del bloqueo, y por lo tanto la formación de ese futuro obrero y de ese futuro técnico es limitada». 

Rodríguez ilustra con un ejemplo: «Nosotros tenemos convenio de colaboración con la Empresa Provincial de Transporte, que desde hace varios años tiene destinado el dinero para adquirir  un módulo de equipos en España.  En cierta medida por falta de definición en las gestiones, pero evidentemente, detrás asoma la mano del imperialismo que ha prohibido al país adquirir esos y otros recursos, que estarían en función de los jóvenes que estudian la especialidad de Mecánica de Vehículos Automores, en el caso de obrero calificado , y Explotación del Transporte, técnico medio.»

Si de bloqueo se trata, para el MSc. Evelio Rodríguez  Quintero, la situación se agudiza en la base material de estudio como libros de texto, libretas y bibliografía en sentido general.

«Hoy —detalla—la bibliografía en soporte papel con que cuentan los politécnicos está desfasada, y tampoco tenemos la posibilidad de acceder a la digitalizada, por las limitaciones de conexión a internet , por no hablar del deterioro de las computadoras, impresoras y otros equipos de esa índole, imposibles de reparar y mucho menos, sustituir por otros más modernos».

Al respecto  cuenta: «Un día nos visitó un representante de una alcaldía extranjera interesado en donarnos unas computadoras. Pues quien le dice que lo cuando llegó a su país lo llamaron y lo forzaron a desistir del proyecto. Son gestiones que uno hace con determinadas personalidades y países a partir de convenios de colaboración, y lo imposibilitan por medio de presiones para impedir a toda costa que nos entren recursos y materiales».

Parece que los imperialistas, que tanto hablan de derechos humanos, olvidaron  que en la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para la Educación, la Ciencia y la Cultura, reunida en París del 17 de octubre al 16 de noviembre de 1989, acordó reconocer que el desarrollo de la enseñanza técnica y profesional debe contribuir al mantenimiento de la paz y al entendimiento amistoso entre las naciones, así como otras recomendaciones  que facilitan la estrecha colaboración entre la Unesco (UNESCO) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), «relativa a la redacción de sus respectivos instrumentos, con el fin de perseguir objetivos en consonancia y de fomentar una colaboración continua y fructífera». 

Y por si fuera poco, le echó toneladas de tierra encima a otras regulaciones de esa misma Convención, que reconoce  que la «rapidez del desarrollo técnico, social y económico hace mucho más necesario ampliar y mejorar la enseñanza técnica y profesional que se imparte tanto a los jóvenes como a los adultos», y que «la enseñanza técnica y profesional responde al objetivo mundial del desarrollo de los individuos y las sociedades».


Pero los imperialistas, con su inhumano, criminal y genocida bloque a nuestra patria; con su prepotencia y poderío hegemónico, obvia, hecha de lado y hace borrón y cuenta nueva, de lo concertado entonces por ese organismo multinacional, convencida «de la necesidad de intercambiar información y experiencias sobre el desarrollo de la enseñanza técnica y profesional y de la conveniencia de fortalecer la cooperación internacional en esta materia».

Por eso Evelio se pregunta una y mil veces ¿qué entiende Estados Unidos por transacciones de tipo humanitario? Porque Cuba sí puede poner muchos ejemplos en tal sentido.

Y nada ni nadie impedirá que los deseos de Evelio se cumplan: «Quisiera que este politécnico recobre el esplendor de sus mejores años, y vamos camino a recuperar el terreno perdido en todos los órdenes, pero sobre todo estrechando cada vez más los vínculos con las empresas villaclareñas.

«Al claustro le estamos pidiendo consagración, impartir clases de calidad y  elevar su preparación científico-técnica […] De aquí salieron los primeros instructores para todos los politécnicos del país, en un curso que se llamó Operación Santa Clara; aquí vinieron los técnicos seleccionados de todas las industrias del país y aquí se les preparó y capacitó. Este politécnico lo inauguró el Comandante en Jefe, y en cuatro oportunidades recibimos la visita del Che, cuando era Ministro de Industria».

Y concluye: «El bloqueo es más obsoleto que nuestros equipos, porque detrás hay jóvenes que quieren aprender y profesores que saben enseñar. Y el imperialismo, ni aprende ni enseña nada bueno. La mayoría de los países apoyan nuestro reclamo, y una vez más, con la condena casi unánime, ha quedado demostrado ante las Naciones Unidas. Por supuesto, los acólitos de EE.UU. fueron los únicos que levantaran su voto en contra a favor de esa  impopular, irracional e infectiva política».