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15/06/2011 12:49:45 PM

 

Las lluvias de las primeras semanas de las primeras semanas del presente mes proporcionaron el sueño a unos, y desvelaron a otros. Los hubo quienes salieron a bañarse en las calles o bajo las cascadas de aleros y canales.  Pero de tanta agua que cayó del cielo hubo inundaciones en varias zonas de Santa Clara.

 

La periodista gráfica del periódico Vanguardia, Carolina Vilches Monzón, dejó constancia de los desbordamientos ocurridos y de fuerza de las aguas que arrastraron objetos y no poca basura acumulada en orillas de los ríos Bélico y Cubanacán.

Les invito a seguir el enlace y ver las imágenes, captadas en las cercanías del Puente de la Cruz, que abre la ruta central hacia Camajuaní, muy próximo al lugar donde fuera descarrilado por la tropa del Che Guevara, durante la Batalla de Santa Clara, el famoso Tren Blindado, acción que aceleró la caída de la tiranía batistiana y definió el camino hacia la liberación nacional.

Y a propósito de las lluvias, les regalo el siguiente poema del argentino Jorge Luis Borges (1899-1986). Una invitación a esa nostalgia que también suele traernos la bendita agua, que tanta nos falta hacía.

 

La Lluvia

 

Bruscamente la tarde se ha aclarado

Porque ya cae la lluvia minuciosa.

Cae o cayó. La lluvia es una cosa

Que sin duda sucede en el pasado.

 

Quien la oye caer ha recobrado

El tiempo en que la suerte venturosa

Le reveló una flor llamada rosa

Y el curioso color del colorado.

 

Esta lluvia que ciega los cristales

 Alegrará en perdidos arrabales

Las negras uvas de una parra en cierto

 

Patio que ya no existe. La mojada

Tarde me trae la voz, la voz deseada,

De mi padre que vuelve y que no ha muerto.