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13/06/2011 6:06:38 AM

 

Por Mercedes Rodríguez García

 

«[…] Encuentros y deudas van conformando su unidad. Devela, con pasmosa claridad —sin alardes, sin vacíos—, las particularidades de cada etapa: desde los inicios recónditos de la colonia, hasta llegar a una Santa Clara que pareciera predestinada a la trova, a la bohemia, a las tertulias, a la guitarra. Donde trovadores y poetas han sabido construir una sensibilidad, un ritmo, un espíritu que renace sin necesidad de imposiciones».

 

Tomé prestadas las estas palabras de Geovannys Manso, en la presentación de Trova santaclareña, del escritor y periodista Alexis Castañeda Pérez de Alejo, porque en realidad no encuentro dentro de mi cabecita otras más justas, precisas, exactas y «cordiales»… sobre su más reciente libro, acuñado por la editorial Sed de Belleza, y desde antes ya acreditado por el Premio, que el Centro Pablo de la Torriente Brau le otorgó en comunión con el proyecto de la Trovuntivitis. 

Más que un graduado de Historia y Periodismo, Alexis es un buen hombre, inteligente, comunicativo y sutil. Pero sobre todo, «comprometido

—hondamente comprometido con su ciudad, con la belleza, con el talento— desde esa militancia cultural…», ejercida sin ningún otro «documento acreditativo» que no sea su capacidad intelectual para saber «nombrar las cosas», ¡y decirlas! con las palabras justas, esas que aclaran sin encerar demasiado sus hijos-textos. Tal vez por ello, «era la única persona en el universo que podía escribir un libro como este», al decir del poeta, escritor y colega Yamil Díaz, a quien pertenecen los entrecomillados en cursiva. 

Aún no he tenido el gusto de leer —ni la oportunidad de comprar— La vena del centro…, pero me imagino que ha de parecérsele en mucho a la Trovuntivitis en tanto y cuanto Alexis ha vivido y disfrutado del hecho artístico en cuestión, anidado en El Mejunje santaclareño pero ya con vuelo alto, raudo y distinguido por sobre tejados tiene Cuba. 

De Alexis conozco otros textos: El sitio de la soledad (poesía), Yo simplemente hago o La Aventura de El Mejunje (testimonio), Un episodio desconocido de la Vanguardia Cubana: los murales al fresco de la Escuela Normal de Santa Clara (ensayo en coautoría), Vicios de la nostalgia (poesía en décimas), y Revelaciones del silencio (poesía). 

También he leído muchos de sus trabajos (artículos, entrevistas, crónicas, comentarios) publicados en diversas publicaciones cubanas, como la Gaceta de Cuba, Signos, Umbral, La Jiribilla, La Isla en Peso, Areito Digital, y por supuesto, en Vanguardia, periódico donde laboro desde hace 38 años, tiempo inferior a la edad de Alexis, pero casi el mismo que colabora con este semanario, carente de esplendor que le otorgaban regularmente las firmas de prestigiosos escritores, poetas, críticos y demás especialistas en diversas ramas del arte y la literatura.

Felicito a Alexis por este nuevo libro. Y a quienes me leen en La Tecla con Café, les invito a hacer clic en cada enlace que les dejo. Gracias, Geovannys por prestarme tus palabras sin haberte pedido permiso. Gracias a ti también, Yamil, mi amigo y colega —escritor-poeta-periodista—, por tentarme con tus suspicaces preguntas a escribir esta «burundanga», que adeudaba por falta de tiempo, dejadez, o tal vez, de ese espacio «oficial», que algunos se ufanan en deslindar, y a estas alturas juran y perjuran que periodismo y literatura no tienen nada que ver, sin detenerse a examinar sus semejanzas, en virtud de las cuales se complementan y aun confunden. 

Las interrogantes «¿qué pasa con la crítica (…)? ¿Por qué tan pobre, tan parca, tan poco atrevida, y, sobre todo, tan morosa? ¿Cuántos Alexis Castañeda le faltan a nuestro teatro, a nuestra danza, a nuestra plástica...?» Tú, Yamil, bien sabes lo que ocurre. Cuestión de actitud y aptitud. ¿Lo otro? Crear la necesidad. El espacio, aparece; y los Alexis, a mi juicio, sobran.