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 12/05/2011 12:47:37

 

La sequía resiente la tierra, los animales y las personas. Pasó el cuarto mes del año, y ya lo dice el refrán: «Las aguas de abril, caben en un barril». Avanza el calendario, ¡y nada! Así que tampoco ha funcionado el cubanísimo y guapachoso estribillo «aguacero de mayo, ¡agua, que va a llover!».

 

Y mientras los de occidente y centro de la isla esperamos por las lluvias fuertes seguidas que madura y hace más dulces a los mangos, miles de orientales reciben el agua potable en pipa debido a la intensa sequía que se extiende ya por más de siete meses.

No obstante, las decenas de presas administradas por Recursos Hidráulicos en ese territorio, almacenan más de 185 mil hectómetros de agua, que representan el 53 % de la capacidad, y mantienen una distribución planificada a las zonas que se benefician por redes.

También miles de cabezas de ganado reciben el líquido en pipas o se trasladan a lugares con posibilidades para el abastecimiento; paralelamente se prioriza la recuperación de molinos de viento y la perforación de pozos criollos

Además se intensifica la utilización de los sistemas de riego, pues la producción de viandas, hortalizas y granos tiene enorme afectación, toda vez que más del 80 % de las áreas de cultivos varios de la región son de secano.

Pero el mejor remedio en tanto llegue el ¿período lluvioso? será reforzar las medidas de ahorro, tanto en los hogares como en los centros laborales. Porque mira que se bota agua por gusto.  En las calles proliferan los salideros; en los edificios los tanques elevados rebozan, las cisternas se desbordan, y dentro de las casas gotean sin límite llaves sin zapatillas.

 

(Fuente: Periódico 26)

 

 

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