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01/05/2011 11:23:01

 

El Papa Benedicto XVI proclamó beato a su predecesor Juan Pablo II ante casi un millón de personas congregadas en la Plaza de San Pedro y hasta más allá hasta la Vía de la Conciliación y calles adyacente.  Se convierte así en el décimo Papa beato proclamado por la Iglesia católica y el primero proclamado por su inmediato sucesor en los últimos 1.000 años. 

 

Durante su homilía, Benedicto XVI comenzó diciendo «El día esperado ha llegado pronto porque así lo ha querido el Señor. Juan Pablo II es beato». A la frase siguieron aplausos y vítores de los cientos de miles de peregrinos congregados. Poco antes, el Pontífice subrayaba que «ya aquel día», el 8 de abril de 2005, se percibía «el perfume de su santidad» y que «el pueblo de Dios manifestó de muchas maneras su veneración hacia él». En este sentido. Por eso, ha querido que, «respetando debidamente la normativa de la Iglesia», la causa de su beatificación «procediera con razonable rapidez». 

También destacó que el Papa Juan Pablo II abrió «la sociedad, la cultura, los sistemas políticos y económicos» a Cristo «con la fuerza de un gigante». Destacó  la «humildad» del Santo Padre, quien «con su testimonio de fe, de amor y valor apostólico» ayudó a los cristianos de todo el mundo a no tener miedo de llamarse cristianos». 

En el Regina Caeli, el Papa saludó «con afecto» a los peregrinos en diferentes idiomas, entre ellos, el español y se ha dirigido a todos los fieles de lengua española «y en especial» a los cardenales, obispos, sacerdotes, religiosos, seminaristas y fieles, así como a las delegaciones oficiales y autoridades civiles de España y Latinoamérica. 

Recordó que «el nuevo beato recorrió incansable» las tierras de los hispanoparlantes, «caracterizadas por la confianza en Dios, el amor a María y el afecto al Sucesor de Pedro» y que Juan Pablo II sintió en cada uno de sus viajes «el calor de su estima sincera y entrañable». 

«Os invito a seguir el ejemplo de fidelidad y amor a Cristo y a la Iglesia, que nos dejó como preciosa herencia. Que desde el cielo os acompañe siempre su intercesión, para que la fe de vuestros pueblos se mantenga en la solidez de sus raíces y la paz y la concordia favorezcan el progreso necesario de vuestras gentes», pidió Benedicto XVI.

 

Al finalizar la ceremonia el Pontífice besó el altar y entró en la Basílica para venerar el cuerpo de Juan Pablo II, mientras las campanas de San Pedro tocaban a Gloria como signo de su inclusión en la lista de los beatos de la Iglesia católica.

 

Juan Pablo II. Su Vida

 

Nació el 18 de mayo de 1920 en Wadowice, sur de Polonia. Su familia estaba conformada por su padre Karol Wojtyla, un militar del ejército austro-húngaro, su madre, Emilia Kaczorowsky, una joven sileciana de origen lituano, y un hermano adolescente de nombre Edmund. 

Los padres de Karol Wojtyla lo bautizaron a los pocos días de nacer en la iglesia de Santa María de Wadowice. A los 9 años de edad recibió un duro golpe: el fallecimiento de su madre al dar a luz a una niña que murió antes de nacer. Años más tarde falleció su hermano y en 1941 murió su padre. 

De joven, el futuro Pontífice mostró una gran inquietud por el teatro y las artes literarias polacas tan grande que aún en el colegio pensaba seriamente en la posibilidad de continuar estudios de filología y lingüística polaca. Sin embargo, un encuentro con el Cardenal Sapieha durante una visita pastoral, le hizo considerar seriamente la posibilidad de seguir la vocación que tenía impresa -entonces aún sin develarse plenamente- en el corazón: el sacerdocio. 

Al desatarse la Segunda Guerra Mundial, los alemanes cerraron todas las universidades de Polonia con el objetivo de invadir no sólo el territorio sino también la cultura polaca. Frente a esta situación, Karol Wojtyla con un grupo de jóvenes organizaron una universidad clandestina en donde estudió filosofía, idiomas y literatura. Poco antes de decidir su ingreso al seminario, el joven Karol tuvo que trabajar arduamente como obrero en una cantera. Según relata el hoy Pontífice, esta experiencia le ayudó a conocer de cerca el cansancio físico, así como la sencillez, sensatez y fervor religioso de los trabajadores y los pobres. 

En 1942 ingresó al Departamento Teológico de la Universidad Jaguelloniana. Durante estos años tuvo que vivir oculto, junto con otros seminaristas, quienes fueron acogidos por el Cardenal de Cracovia. 

El 1 de noviembre de 1946, a la edad de 26 años, Karol Wojtyla fue ordenado sacerdote en el Seminario Mayor de Cracovia y celebró su primera misa en la Cripta de San Leonardo en la Catedral de Wavel. Al poco tiempo obtuvo la licenciatura de Teología en la Universidad Pontificia de Roma Angelicum y más adelante se doctoró en Filosofía. Durante algún tiempo se desempeñó como profesor de Ética en la Universidad Católica de Dublin y en la Universidad Estatal de Cracovia, donde interactuó con importantes representantes del pensamiento católico polaco, especialmente de la vertiente conocida como «tomismo lublinense». 

El 23 de setiembre de 1958 fue consagrado Obispo Auxiliar del Administrador Apostólico de Cracovia, Monseñor Baziak, convirtiéndose en el miembro más joven del episcopado polaco. Asistió al Concilio Vaticano II, donde participó activamente, especialmente en las comisiones responsables de elaborar la Constitución Dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium y la Constitución pastoral Gaudium et Spes. Durante estos años, el entonces Obispo Wojtyla combinaba la producción teológica con una intensa labor apostólica, especialmente con los jóvenes, con quienes compartía tanto momentos de reflexión y oración como espacios de distracción y aventura al aire libre. 

El 13 de enero de 1964 falleció Monseñor Baziak por lo que el obispo Wojtyla ocupa la sede de Cracovia como titular. Dos años después, el Papa Pablo VI convierte a Cracovia en Arquidiócesis. Durante su labor como Arzobispo, el futuro Papa se caracterizó por la integración de los laicos en las tareas pastorales, la promoción del apostolado juvenil y vocacional, la construcción de templos a pesar de la fuerte oposición del régimen comunista, la promoción humana y formación religiosa de los obreros y el aliento del pensamiento y las publicaciones católicas. 

En junio de 1967, a los 47 años de edad, el Arzobispo Wojtyla fue creado Cardenal por el Papa Pablo VI. En 1974, el nuevo Purpurado ordenó a 43 nuevos presbíteros, en la ordenación sacerdotal más numerosa desde que terminó la Segunda Guerra Mundial. 

En 1978 muere Pablo VI y es elegido nuevo Papa el Patriarca de Venecia, Cardenal Albino Luciani, de 65 años, quien tomó el nombre de Juan Pablo I. El «Papa de la Sonrisa», sin embargo, fallece a los 33 días de su nombramiento. El 16 de octubre de 1978, luego de un nuevo Cónclave, el Cardenal polaco Karol Wojtyla es elegido como el sucesor de San Pedro, rompiendo con la tradición de más de 400 años de elegir Papas de origen italiano. El 22 de octubre de 1978 fue investido como Sumo Pontífice asumiendo el nombre de Juan Pablo II.

 


(Fuente: Europa Press / BBC Mundo)