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30/04/2011 3:44.54

El arzobispado de La Habana afirmó que el cardenal Jaime Ortega viajó a Roma para asistir a la ceremonia e invitó a los párrocos y rectores de iglesias de La Habana a repicar campanas en todas las parroquias, capillas e iglesias a las 4:00 de la tarde. (Hora local). 


Con motivo de la beatificación, el nuncio apostólico en Cuba, Angelo Becciu, celebrará además una misa a las 6:00 de la tarde (hora local) del domingo en la Catedral de La Habana, indicó un comunicado. 
En su nuevo libro-entrevista «Un corazón grande. Homenaje a Juan Pablo II», el cardenal secretario de Estado, Tarcisio Bertone, aseguró que Castro brilló por la preparación de la visita, para la que se lleyó incluso las encíclicas del papa. 
«Juan Pablo II me confió que tal vez ningún jefe de Estado se haya preparado para la visita de un papa de una manera tan profunda. Había leído las encíclicas y los principales discursos e incluso algunas poesías», afirmó el purpurado italiano. 
Bertone dijo además que el papa había tenido una impresión «muy positiva» del viaje, «sobre todo por el entusiasmo del pueblo, que conoció una especie de respiro de liberación gracias a aquella visita». «Fidel Castro mostró afecto por el papa, quien, recordamos, ya estaba enfermo», añadió el cardenal. 

El milagro que eleva a Karol Wojlyla a los altares


Monseñor Slawomir Oder, sacerdote polaco y postulador de la causa de beatificación de Karol Wojtyla, explicó que se eligió ese caso entre muchos otros recibidos porque sor Marie quedó curada de la enfermedad que padeció el mismo Papa y porque, tras su restablecimiento, la religiosa ha seguido adelante con su trabajo en la maternidad.
Marie Simon Pierre es una monja francesa de 49, perteneciente a la congregación de las Hermanitas de las Maternidades Católicas. La religiosa sufría de mal de Parkinson, la misma dolencia que aquejaba a Juan Pablo II.
La enfermedad le fue diagnosticada en 2001, y desde el primer momento recibió tratamientos paliativos que, aunque no la curaban, si atenuaban los síntomas propios del Parkinson.
Al morir Juan Pablo II el 2 de abril de 2005, sor Marie y sus compañeras de congregación comenzaron a rezarle al fallecido Papa.
«Ante la noticia del fallecimiento del Papa Karol Woityla, que sufrió la misma enfermedad, sor Marie y sus hermanas de la congregación comenzaron a invocar al difunto pontífice para pedir la curación», ha explicó el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.
«El 2 de junio de 2005, cansada y oprimida por los dolores, la religiosa manifiesta a la superiora la intención de renunciar al trabajo profesional» en una maternidad de París, narró Amato.
«Sin embargo, la superiora le invita a confiar en la intercesión de Juan Pablo II. Al retirarse, la religiosa pasa una noche tranquila. Al despertarse, se siente curada. Desaparecen los dolores y deja de sentir la rigidez en las articulaciones», agregó el cardenal.
«Era el 3 de junio de 2005, fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. Interrumpe inmediatamente el tratamiento y se va a ver al médico que la atendía, quien no tuvo otra posibilidad que constatar la curación», explicó el purpurado salesiano.
La investigación diocesana sobre la curación inexplicable de sor Marie Simon Pierre arrancó en 2007 en la arquidiócesis francesa de Aix-en-Provence, donde se encuentra la maternidad en la que trabajaba la religiosa.
Monseñor Slawomir Oder, sacerdote polaco y postulador de la causa de beatificación de Karol Wojtyla, explicó que se eligió ese caso entre muchos otros recibidos porque sor Marie quedó curada de la enfermedad que padeció el mismo Papa y porque, tras su restablecimiento, la religiosa ha seguido adelante con su trabajo en la maternidad.
«Cuando fui a ver a mi neurólogo, me miró y me dijo, ’¿Qué sucedió, has tomado dosis dobles de tus medicamentos de dopamina?’ ’No, doctor’, le dije, ’ya los suspendí por completo’», contó sor Marie. «El médico no lo podía creer, se quedó sin habla», acotó.
«Me veía en el futuro en una silla de ruedas», señaló la hermana, que asegura que antes de su curación milagrosa no podía mover su brazo izquierdo.«Para mí, esto es como un segundo nacimiento... Estaba enferma y ahora estoy curada. El resto deberá decidirlo la Iglesia», aseguró la religiosa francesa.
(Fuente: El Universal