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01/02/2011 0:16:36


Con estudiada lentitud, el buque especializado francés Ile de Batz avanza de manera inexorable hacia la playa santiaguera de Siboney, para enlazar a Cuba con Venezuela, mediante un moderno cable submarino de fibra óptica.

Más allá de la mejoría de los servicios internacionales de telecomunicaciones, la conexión significará para la Isla acercarse a la soberanía tecnológica y saltar, otra vez, el alto muro del bloqueo norteamericano.

En la primera quincena de febrero, debe concluir el enlace entre la playa de Camuri, en La Guaira, y la costa santiaguera, para después continuar hasta Ocho Ríos, en Jamaica, línea que los expertos llaman «Redundancia» y cuyo objetivo es garantizar una alternativa de comunicación ante un fallo de la conexión principal.

Esa unión submarina es uno de los más importantes proyectos de la Alianza para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).

El enlace de fibra óptica con Venezuela no significará que todos los cubanos con teléfono tengan acceso a Internet de manera inmediata. Como recién explicó el viceministro de la Informática y las Comunicaciones, Boris Moreno, «existen condiciones de tipo técnico y financiero internas que hay que resolver antes de brindar esos servicios».

La instalación del cable submarino es apenas el primer paso de un largo camino para mejorar la infraestructura interna del país, un proyecto muy costoso pero que tendrá ejecución paulatina.

No obstante, las llamadas infocomunicaciones de Cuba tendrán este año un salto de calidad, pues la línea que se tiende soporta 10 millones de llamadas simultáneas, en un país de 11,2 millones de habitantes. Un salto tecnológico apreciable.

(Fuente: Radio Reloj)