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30/01/2011 23:48:24


 (Una colaboración de Osvaldo Rojas Garay)

    
Se fue la primera mitad de la 50 Serie Nacional y además del paso acelerado de los Elefantes de Cienfuegos, pienso que una de las grandes sorpresas es ver al campeón Industriales y al subtitular Villa Clara alejados de la cima en sus respectivas zonas después de la enconada porfía que protagonizaron diez meses atrás por el gallardete.

Los anaranjados de Eduardo Martín no han complacido hasta el momento a una afición que les reclama un título vedado para ellos en  estos 16 años, a pesar de haber sido el conjunto más ganador de las fases clasificatorias en el último decenio.
 

Con el nocao de ayer frente a Sancti Spíritus, 10 carreras a cero, el Villa Clara exhibe balance de 24 y 23, uno de los tres peores desde que en 1997-1998 comenzaron las temporadas de 90 partidos. Este resultado solo es comparable con el 24-23 de la versión del 2004-2005 y el 22-25 del certamen de 2007-2008.

Constantes cambios en la alineación, fallas a la defensa que le hacen exhibir un average no acostumbrado en la historia del equipo, así como un bateo poco oportuno y bajo rendimiento en el ataque de algunas de sus figuras más consagradas en un campeonato en el que la ofensiva ha estado por encima del pitcheo, pueden señalarse entre las causas del rendimiento inestable del combinado anaranjado.

Quien revise las estadísticas detalladamente podrá percatarse de la cantidad de hombres que el conjunto ha dejado en circulación. Al equipo le cuesta mucho trabajo hacer carreras. No abundan en su nómina los bateadores de largo alcance, esos que con una conexión son capaces de voltear el marcador, por poner  un ejemplo entre los cienfuegueros José Dariel Abreu (23) y Yasel Puig (10) han conectado más cuadrangulares que toda nuestra selección (32).
 

Otro de los grandes problemas de los anaranjados ha sido en los juegos que se han definido por la regla Schiller, en los que acumulan una solitaria victoria y cuatro descalabros. Solo en el triunfo frente a Industriales lograron marcar tres anotaciones más allá del noveno inning, pues en sus reveses contra Granma y Camagüey se fueron en blanco, mientras que ante Las Tunas y Cienfuegos pudieron pisar una vez la goma.

Por cierto que todavía se comenta el último Tie Break contra los sureños, en el cual los villaclareños estuvieron a punto de disfrutar el éxito, pero en un lanzamiento de Yolexis Ulacia frente a José Dariel Abreu se escapó la victoria.

Muchos coinciden en que se debió trabajar mal o caminar para primera al mejor bateador del campeonato. Ciertamente hubiera sido preferible lanzarle a Osvaldo Arias con las bases congestionadas.
 

El cuerpo de lanzadores ha sido en números lo más sobresaliente del equipo hasta el momento, liderado por Misael Siverio (6-2). Sin embargo, no aparece un cuarto abridor que acompañe el trabajo de del zurdo placeteño, el mundialista Freddy Asiel Álvarez (5-2) —le permitió ayer tres hits en siete capítulos a los yayaberos— y Robelio Carrillo (3-2).

El olímpico de 2004 Luis Borroto solo ha aportado un triunfo, mientras que Yosvani Pérez presenta  balance muy desfavorable de 1 y 5, mientras que el zurdo Yasmani Hernández Romero ha estado distante de su desempeño en la pasada serie. A esto se le suma que en muchas ocasiones los relevistas no han sido capaces de evitar batazos claves de los combinados rivales.

Un equipo grande como el «Villa Clara» no puede darse el lujo de archivar un saldo negativo de 5 y 7 frente a tres de los planteles más débiles del torneo como son Camagüey (1-5), Metropolitanos (2-1) e Isla de la Juventud (2-1).

En lo personal pienso que el color naranja volverá a adornar la postemporada en este campeonato denominado como la Serie de Oro. Ojalá que el contundente triunfo de este viernes ante los espirituanos sea el inicio del esperado despertar de la selección de casa.

(Fuente: Periódico Vanguardia)