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 14/11/2010 9:03:00

Por un periodismo cada vez más comprometido con su tiempo, inserto en el desafío y transformaciones que despliega la sociedad cubana en el perfeccionamiento de su modelo económico, figuró en los temarios y debates teóricos de quienes componen la prensa impresa o digital en Villa Clara. Constituyó, además, la contribución de hombres y mujeres impuestos siempre de ese legado martiano que los anima a «explicar y fijar las fuerzas vivas y reales del país» en tiempos en que informar y estar enterados, representa una necesidad de todos y un asunto de vital importancia.

Más allá de los tópicos abordados, en los cuales se insistió en la formación y solidez que desde hace una década alcanzan en el territorio los estudios universitarios de Periodismo, hubo consenso en que la «nueva generación [sea] digna de sus padres», como solicitó el más universal de todos los cubanos, en ese propósito diario de acometer la inmediatez de los procesos sociales con originalidad, eticidad y responsabilidad del momento y las circunstancias históricas que vivimos.

Así lo expuso la colega y pedagoga Mercedes Rodríguez García en esa obligación por crear —tal como reclama la Unión de Periodistas de Cuba—, las correspondientes unidades docentes en cada uno de los medios de difusión masiva; la Academia «no puede ir por un lado y el hacer práctico por el otro», declaró, dado que la práctica laboral debe verse como disciplina integradora de una profesión que demanda un elevado compromiso político y social.

De igual forma, el tratamiento del medio ambiente en la prensa escrita; un tema candente, vital y de urgencia, fue abordado por Ricardo R. González, quien en su exposición, dijo que «el periodismo es una de las tantas maneras de hacer arte, pero un arte comprometido que exige disciplina y superación constantes», y  precisó en el respeto que reclama el receptor y la fuentes informativas, al tiempo que recabó un alejamiento  al sentido de «voceros complacientes al servicio de un organismo», concepto que, a veces prima más allá de la urgencia de modificar estilos de vida o conductas indebidas que existen en la cotidianidad.

También el desafío que enfrentan los medios de prensa ante el auge de las denominadas redes sociales en Internet, suscitó debates referidos a la oportunidad y responsabilidad que tienen los profesionales de difundir la realidad cubana por el mundo; ya no se trata de un mecanismo pasivo que obliga a «consumir información, sino, además, de interactuar y opinar», señaló Crystian González Alfonso.

Yandrey Lay Fabregat, por su parte, dio una disertación magistral en torno a la variedad, amenidad y originalidad que debe primar en los productos comunicativos a partir del empleo de todos los géneros periodísticos, de los préstamos y herramentales propios de las técnicas narrativas que ofrece la literatura; de la eliminación de un lenguaje chato y plano existentes en muchas de las entregas escritas, como reclama la «cuerda sensible» de un receptor ávido de conocimientos y capacidad de asombro, entretenimiento e información, vías necesarias para expresar con realismo y profundidad el entorno cubano.

En ese aspecto, Norland Rosendo y Jorge García Sosa, fundamentaron los cambios que, más allá del color «anaranjado» que muestra las impresiones actuales de Vanguardia, se implementan modernas normas de redacción, estilo y diseño, procesos técnicos que también ocupan a los mensuarios El Santaclareño y Manantial, amparados en una visualidad que sustenta un mayor acercamiento al receptor en lo escrito y una distinción en la originalidad existente entre los medios de prensa del país.

No por último o menos significativo, fue el abordaje del anecdotario que presentó Pedro Méndez Suárez sobre los vínculos que Gerardo Hernández Nordelo —uno de los Cinco Héroes Cubanos que cumple injusto encarcelamiento en Estados Unidos—, tiene con Villa Clara, y en especial con los humoristas que aúna Melaíto, con el cual ese antiterrorista sostiene sistemática correspondencia, y en las referencias al órgano de prensa, siempre hay «ánimo, sobre todo ánimo constante para impulsar la crítica social» en nuestras páginas, dijo el director de esa publicación, próxima a cumplir en diciembre el aniversario 41 de fundada.

El Festival de la Prensa Escrita, más que intercambios de tipo «bizantino» sobre teorías del Periodismo, insuficiencias materiales que a veces conspiran en su realización práctica, sintetizó, allá en Ranchuelo (el territorio anfitrión de la jornada del jueves), el modo unánime de convertir nuestras realidades profesionales en exigencia y calidad de la información a la que tienen derecho los lectores  de las ediciones impresas o digitales, y por supuesto, el necesario y vital compromiso con el tiempo y el contexto político y social que todos construimos.  

(Colaboración especial de Luis Machado Ordetx)

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