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Por Mercedes Rodríguez García

02/10/2010 21:24:37 

Ha quedado manifiesta la imposibilidad de volver a la época de los años 70 en América Latina. Sería como regresar a la prehistoria, a los tiempos de los Tyrannosaurus «pinochetzuelosos». Lo ocurrido este jueves en Ecuador ha demostrado en América Latina ya no se pueden hacer fácilmente golpes de Estado, porque existe una sanción internacional, una conciencia ciudadana y gobiernos con liderazgo y legitimidad en la región

Lo que para algunos medios es definido como una sublevación policial contra el Gobierno, para el presidente ecuatoriano, Rafael Correa —secuestrado durante varias horas y liberado en un operativo militar—, constituye  un intento de golpe de Estado, y sin tapujos y valentía culpa como instigador al ex mandatario Lucio Gutiérrez.

Sus acérrimos detractores  insisten ante la opinión pública que se trata de un show montado por el presidente Correa, y al que algunos han llegado a llamar, en su frenesí, intento de Golpe de Estado o autogolpe.

Ahora—arguyen— «escudado en el autogolpe mediático de este jueves Correa querrá radicalizar todavía más el proceso revolucionario que ya padece Venezuela y desde hace más de medio siglo sufren los cubanos».

Sin embargo —y sin que les quede más remedio— califican a Correa como «el presidente más popular que ha tenido Ecuador en 30 años», cuyos «seguidores le reconocen como tenaz, fiel a sus principios, y la ciudadanía».

Difaman de Correa porque se negó a renovar el contrato con EEUU para el uso de la base de Manta, por sus críticas a las políticas migratorias de los europeos, por los abusos de las empresas multinacionales, por su decisión de no pagar ciertos tramos de la deuda externa, por su adhesión a la unidad latinoamericana como primera gran razón de su mandato, por su proyecto de revolución ciudadana,  por defender la supremacía del trabajo humano sobre el capital…

La Espinosa, calificó los sucesos de «revuelta de orden gremial» e «insubordinación de un sector de la policía»,  y acusó a la oposición de tratar de aprovechar ese descontento «para generar el caos» y «amenazar la estabilidad democrática del país».

Nada más cierto e irrefutable por donde quiera que se le mire: la oposición ecuatoriana se halla desconcertada y presiente que en las urnas no podrá vencer, porque no tiene proyecto, porque no tiene propuesta, porque no tiene legitimidad. Y la coyuntura se le pinta sola para generar el caos, el desgobierno y amenazar el orden interno y la estabilidad democrática del país.

Sobran las declaraciones del oportunismo de la oposición, muestra más que evidente de voluntad que no prosperó porque el pueblo mostró y defendió  en las calles la confianza en el proceso que está viviendo Ecuador.

Lo ocurrido en ese país sudamericano constituye una voz de alerta para el resto de los países que han tomado el camino de la independencia, y no permitir que la oposición encuentre ni una hendija en su juego politiquero, ante la posibilidad real de una mayoría, pobre, desposeída, y ya no iletrada ni desconocedora de sus derechos ciudadanos.

Los «Golpes» enseñan, dice el refrán. De modo que de este —llámenlo como quieran llamarlo—, Correa y el pueblo ecuatoriano han salido fortalecido. En lo delante nadie dudará de su legitimidad, de su liderazgo, ni del enorme apoyo popular con que cuenta.

¿Si no por qué el abrumador apoyo internacional recibido tras la «sublevación», incluso de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon? ¿Por qué el respaldo del alto mando militar ecuatoriano, que entendió su papel como entidad de mantenimiento del orden y no de la subversión del este?

¿Por qué el repudio de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) a los hechos desestabilizadores y su exigencia de condenar a los responsables? ¿Por qué sus advertencias de que no tolerara ningún ataque desestabilizador en la región?

Después del Golpe de Estado en Honduras son muy pocos los incrédulos.

Creo que fue el presidente cubano Raúl Castro ¿en unas de las reuniones de UNASUR, a raíz del derrocamiento del presidente Zelaya? quien le dijo a Correa, algo así como « ¡cuídate que puede venir el tuyo!».

Saben los pueblos a lo que han conducido las intentonas golpistas y los zarpazos de políticos corruptos apoyados por militares traidores.

Aprendan bien la lección Tyrannosaurus  «pinochetzuelosos»: El Pleistoceno, la Mesoamérica, quedaron a tras. Muy atrás. Hace mucho rato.