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Los familiares de 27 de los 33 mineros atrapados en el interior de un yacimiento, al norte de Chile, presentarán una demanda indemnizatoria por 27 millones de dólares, tras el derrumbe que el pasado 5 de agosto dejó enterrados a los obreros a 700 metros de profundidad. Los 33 mineros se encuentran atrapados desde el pasado 5 de agosto a unos 700 metros de profundidad y su rescate se estima para los últimos días de octubre, según han dicho los expertos en rescate que trabajan en el lugar.

El objetivo de la demanda es que «cada trabajador afectado reciba como indemnización un millón de dólares», afirmó la alcaldesa de Caldera, Brunilda González.

«El monto deberá llegar, como ha ocurrido en otros países, por lo menos a un millón de dólares por trabajador, es decir, un total de 27 millones de dólares, aunque podría llegar a ser más», afirmó la alcaldesa en declaraciones a Radio Cooperativa.

La autoridad regional explicó que la demanda será interpuesta contra la empresa minera San Esteban, dueña del yacimiento San José —donde se encuentran atrapados los obreros—, así como contra los funcionarios del Estado «que no cumplieron su labor» y contra el mismo Estado de Chile.

«La justicia determinará cómo reparte, quién paga y quién se hace responsable», agregó González.

Los mineros desde el fondo de la mina en el llamado Plan B, mediante labores de limpieza de los restos de material que caen por la perforación de la máquina T-130; recogen los restos de roca molida, barro y agua que resultan de los trabajos de perforación, con una máquina que se encontraba en las profundidades al momento del derrumbe, y trabajan organizados en tres turnos de 11 personas y retiran alrededor de ocho toneladas de material al día.