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Cuba tendrá la población más envejecida de Latinoamérica en los albores del año 2025, y para el 2050 se espera que los cubanos tengan uno de los promedios de edad más añejos del planeta, pronostican hoy expertos en demografía.

El envejecimiento de la población de la isla está asociado a la mejoría de la esperanza de vida del pueblo cubano que, con 77 años, es muy similar al de los países desarrollados.

La elevada expectativa es consecuencia del desarrollo científico y técnico de la mayor de las Antillas en el campo de la Medicina y, sobre todo, por la política de salud del país, que es gratuita y al alcance de todos desde el triunfo revolucionario de 1959.

Estudios demográficos pronostican que Cuba tendrá para el 2025 un 25 por ciento de sus habitantes con edades superiores a 60 años.

El ministro de Salud Pública, José Ramón Balaguer, alertó que si en 1958 existían en la isla 58 adultos mayores por cada 100 niños, en poco tiempo esa relación se elevó hasta 150 por cada centenar de menores de 15 años.

Aunque el envejecimiento poblacional es un fenómeno asociado a los países más desarrollados, analistas en la materia estiman que en el mundo los habitantes con más de 60 años serán mil 200 millones hacia el 2025.

En 1950 sólo existían en el planeta 250 millones de personas con esas edades, y en 1996 sumaban ya alrededor de 550 millones.

Estudiosos del tema aducen que desde 1970, y hasta 2025, se viene duplicando ese número (crecerá en un 223 por ciento cuando se arribe a mil 200 millones), hasta situarse en dos mil millones de adultos mayores en el año 2050.

Para ese entonces, se habrán triplicado las cifras actuales, y en ello repercuten importantes esferas como la salud, los servicios y la economía.

El fenómeno del envejecimiento de la población está asociado a una mayor esperanza de vida y a la caída drástica de la natalidad, una realidad esencialmente en países europeos y Japón que comienza a ser palpable en Iberoamérica.

América Latina envejece paulatinamente y además de Cuba, entre los países más afectados, se encuentran Uruguay y Barbados.

Hoy día Uruguay tiene un 17,2 por ciento de su población en el rango de la tercera edad; Cuba el 15,4 y Barbados arroja un 13,1.

Según las estadísticas, en América Latina y el Caribe en el 2050 habrán más ancianos que infantes. La cifra actual de 41 millones de adultos mayores se triplicará para esa fecha, y uno de cuatro latinoamericanos tendrá entonces más de 60 años de edad.

Pero el asunto no se trata de vivir más sino de hacerlo mejor, dijo el representante de la Organización Iberoamericana de Seguridad Social, Francisco Jacob, durante su intervención en un congreso sobre el tema recién concluido en La Habana.

Las personas deben envejecer sin sentirse inútiles, dijo Jacob, sin ser una carga para el resto de la sociedad, y que por el contrario disfruten ese envejecimiento en lo individual y lo social, transmitiendo las experiencias adquiridas a lo largo de sus vidas.

El término salud en la vejez debe referirse a todo el ciclo vital. Hoy tiene que hablarse de envejecimiento saludable o activo, añadió.

La Organización Mundial de la Salud define ese término como el aprovechamiento de tres aspectos básicos: salud, seguridad social y participación.

Es importante contar con una asistencia sanitaria preventiva y al alcance de todos. Envejecimiento y seguridad social son dos conceptos íntimamente unidos, concluyó Jacob.

Consecuencia grave para América Latina es que este proceso ocurre a un ritmo acelerado y en un contexto de deterioro de las condiciones socioeconómicas y de salud, baja cobertura de asistencia social y aumento de la presión en las familias para garantizar el bienestar de la vejez.

Sin embargo, Cuba consolida la protección social como tema de estudio y debate. El estado cubano destina el 11 por ciento de su Producto Interno Bruto al presupuesto de seguridad social.

Asimismo, la isla tiene la mayor proporción de médicos por habitantes del mundo y dispone de una amplia red de hospitales y policlínicos, con servicios de urgencia, salas de cuidados intensivos y de rehabilitación.

La segunda mitad del Siglo XXI no sorprenderá con el fenómeno del envejecimiento poblacional a la sociedad cubana, que se prepara desde ya ante un hecho nunca antes vivido por la humanidad.

Los ministerios cubanos de Salud Pública y de Trabajo y Seguridad Social avizoran el nuevo escenario, que estará caracterizado por la falta de relación entre el desarrollo económico del país y el envejecimiento de su población.

Acostumbrados a afrontar el paso de devastadores ciclones por su territorio, soportar dañinos efectos de intensas sequías durante décadas y resistir el bloqueo de Estados Unidos durante casi medio siglo, los cubanos se aprestan desde hoy a vencer otro desafío.