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Desde que Estados Unidos invadió Irak en 2003, al menos 230 periodistas y trabajadores de los medios de comunicación fueron asesinados en territorio iraquí, según un informe publicado esta semana por la ONG francesa Reporteros Sin Fronteras (RSF).

Desde la difusión del informe el pasado martes, dos informadores iraquíes más murieron violentamente. Aunque estos datos incluyen a trabajadores extranjeros, la gran mayoría de las víctimas fueron iraquíes.

Según RSF todavía hoy, el ejercicio del periodismo en el país asiático entraña riesgos importantes.

Omar al Jabouri, por ejemplo, quien trabaja para una emisora de televisión local, tiene suerte de estar vivo. En abril de este año, una bomba explotó en su auto cuando conducía hacia el trabajo. Ahora, al-Jabouri se mueve en silla de ruedas y tiene las dos piernas amputadas por encima de las rodillas.

En cambio, Riyad al Saray, presentador de la cadena de televisión Iraqiya, no sobrevivió al ser tiroteado en la calle el pasado martes por un grupo de hombres armados con pistolas con silenciador. Sus compañeros de trabajo no saben los motivos del crimen.

Algunos fallecieron víctimas de fuego cruzado y como consecuencia de ataque que no iban dirigidos específicamente contra ellos, pero muchos fueron objetivos concretos de la violencia.