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Por Mercedes Rodríguez García

Más allá de que la organización internacional de cooperación policial (Interpol) ha dado una alerta global a sus 188 países miembros advirtiendo que existe una gran posibilidad de atentados por el plan de un grupo integrista cristiano de Estados Unidos de quemar ejemplares del Corán, todos los políticos, responsables  de cualquier credo están llamados a renovar la firme condena de cada forma de violencia, en particular aquella llevada a cabo en nombre de la religión.

«Aunque en la actualidad no hay detalles específicos sobre qué tipo de atentados terroristas se producirán, lo que está claro es que si la quema del Corán se lleva a cabo como está planeado, habrá consecuencias trágicas que pueden costar la vida a numerosos inocentes», dijo Ronald Noble, secretario general de Interpol, con sede en Lyon, centro-este de Francia.

Se refiere a la Iglesia evangelista «Dove World Outreach Center» (Centro Paloma para ayudar al Mundo), una pequeña congregación, que se mantenía firme hasta el pasado viernes, cuando su pastor, Terry Jones, anunció la cancelación de su plan de quemar hoy sábado ejemplares de Corán, coincidiendo con el noveno aniversario de los atentados del 11-S.

La revocación puede obedecer a un aparente acuerdo con la comunidad musulmana para que no se construya una mezquita en las inmediaciones de la Zona Cero de Nueva York, donde se encontraba el destruido World Trade Center. Sin embargo, fuentes cercanas al imán de Nueva York, Feisal Abdul Rauf, según la agencia AP y cita BBC Mundo, afirman «que no existe acuerdo alguno para desplazar el eventual centro religioso».

El presidente estadounidense Barack Obama dijo este jueves que la quema del Corán que planea una iglesia evangélica de Florida (sureste) causará disturbios en los países musulmanes y ánimo de venganza contra Europa y Estados Unidos

La iniciativa del reverendo Terry Jones, ha sido criticada y condenada por la Santa Sede. Para el Consejo Pontificio, «cada religión, con sus respectivos libros sagrados, lugares de culto y símbolos, tienen derecho al respeto y a la protección debidos a la dignidad de las personas y a su libertad de credo, principio al que se refirió el papa Juan Pablo II,: «El recurso a la violencia en nombre de una creencia religiosa es una perversión de las enseñanzas mismas de las mayores religiones», dijo en 1999, durante un discurso en Paquistán.

Asimismo Benedicto XVI declaró en 2006, en Marruecos, que «la intolerancia y la violencia no pueden ser jamás justificadas como respuesta a ofensas, porque no son compatibles con los principios sagrados de la religión».

Si bien el currículo agresivo y expansionista de Israel yace bastante  abultado, no es menos cierto  la extendida fama del terrorismo mulsulmán, en particular aquellos actos llevados a cabo en nombre de  de la fe cristiana.

Como no se cansa de repetir Fidel Castro en sus últimas Reflexiones, intervenciones en la televisión y en su primer discurso público, una gradual escalada de Israel, en la que se enrola directamente Estados Unidos, puede terminar en una guerra nuclear de consecuencias imprevisibles.

Se trata de problema que no se va a resolver quemando «coranes» ni banderas norteamericanas, pues ello solo avivará las milenarias rivalidades entre ambas naciones. Irán, una nación profundamente

religiosa y con líderes menos transigentes, y no dará marcha atrás frente a las amenazas israelíes.

Así que el floridano Terry Jones y sus seguidores deben recoger la leña de la pira incineradora de «coranes» y cumplir con su palabra; los musulmanes dejar de promover  la quema de banderas de Estados Unidos, y acabar de entender unos y otros que el verdadero sabio demuestra su sapiencia cuando escucha a su contrario.

Ya lo dijo Benito Juárez: «El respeto al derecho ajeno, es la paz».

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