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Por Mercedes Rodríguez García

egún un reporte de la Agencia de Información Nacional (AIN), referido a un informe publicado por la Liga de los Estados Árabes, Israel roba 85% de los recursos hídricos en los territorios palestinos,  lo que equivale a entre 650 y 800 millones de metros cúbicos.  Otro cable de de la prensa europea, comentado por el colega español, Luis Eduardo Podestá, refiere que Jordania exporta agua bendita. Sí, agua del río Jordán, donde Cristo fue bautizado para tenerla en casa, «lista para santiguarse o  para cualquier eventualidad».

Se sabe que una empresa israelí bombea grandes cantidades del preciado líquido de la napa freática de Cisjordania (o de los pozos), sin pagar nada. Luego, esa misma agua robada se vende a la población de Cisjordania.

Según el informe citado, evaluaciones del Organismo Central palestino de Estadísticas, el promedio de la parte reservada a sus ciudadanos es de 100 litros diarios para todas las utilizaciones, y de 353 litros por cada israelí. (Los palestinos pagan 3,6 veces más que los israelíes el litro de agua.)

No hay que romperse mucho la cabeza para concluir que del agua constituye uno de los factores que acrecientan en el conflicto judeo-palestino, tan viejo como las sagradas escrituras recogidas en el Corán y la Biblia.

El agua en el Medio Oriente

Se trata de una de las regiones del mundo con menor cantidad de  agua por habitante. Sólo cuatro países se ajustan a las recomendaciones de la Organización Mundial para la Salud (OMS), que estipula el consumo mínimo imprescindible en 1.000 metros cúbicos por persona al año: Son ellos: Turquía con 3.000 m3, Irak con 3.287 m3, Siria con 1.500 m3 y Líbano con 1.200m3. Todos los demás no llegan a cubrir ese mínimo.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO),  Israel cubre unos 276 m3 por persona al año, mientras que  Jordania apenas llega a los 150 m3. De que Israel necesite controlar las fuentes de abastecimiento del río Jordán. (Con un potencial de 1.300 millones de metros cúbicos.

Un dato concluyente: el 67% del agua que consume Israel proviene de más allá de sus fronteras establecidas en 1948,  incluso de los acuíferos subterráneos de Gaza y Cisjordania, incluyendo los altos de Golán.

Agua bendita embotellada

La exportación de agua bendita embotellada se ha convertido en una nueva fuente de ingreso para el oficialmente llamado Reino Hachemita de Jordania.

El agua de la orilla oriental del río que marca la frontera entre Jordania e Israel ha tenido buena acogida, y su comercialización tiene lugar a través de empresas privadas, que ya se embotellan.

Gracias a convenios con empresas del exterior el agua bendita alcanzará mercados internacionales de países de África, los de Estados Unidos, Europa, México, y Canadá.

Las botellas de exportación son examinadas y aprobadas por autoridades jordanas, y autorizadas por las  iglesias  católicas y griega.

Solo queda esperar que las botellas alcancen para todos los cristianos del mundo, a ver si algunos mejoran un poco; y los que no, confunden la etiqueta…

De modo que en lugar de echársela por la cabeza les corra garganta abajo, y les saque de una vez el diablo que llevan dentro. Política y religión aparte.