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Desde «El planeta de los simios« hasta «Independence Day», el cine ha engrandecido el simbolismo de la Estatua de La Libertad, ya de por sí un tótem de nuestro tiempo. Era lo primero que vieron millones de emigrantes europeos al cruzar el Atlántico para poner pie en la llamada «tierra de las oportunidades». Pues bien, la noticia es que el emblemático monumento cerrará sus puertas a partir de octubre de 2011, por un periodo limitado de tiempo.

Según sus promotores, las reformas tienen que ver con la seguridad. La demora prevista se calcula entre nueve y doce meses. La inversión asciende a 26 millones de dólares, que harán posible unos cortafuegos, situados entre la estatua y el pedestal, además de dos nuevas salidas. También se harán reformas en las escaleras que llevan a la parte más alta.

Según los expertos, estas mejoras eran necesarias hace mucho tiempo. Han sido precipitadas por una falsa alarma, ocurrida el pasado 21 de julio, que obligó a la evacuación del emblemático monumento. Funcionarios del Departamento de Parques explicaron que el motor de un elevador dentro del pedestal de la estatua se sobrecalentó y comenzó a emitir humo a alrededor de las 13:30 horas.

Mindi Rambo, portavoz de Parques Nacionales del Puerto de Nueva York, confirma que hubo que desalojar a cientos de turistas. Este sobresalto inesperado hizo evidente la necesidad de una mayor rapidez de movimientos para los visitantes en caso de emergencia.

También pesan, cómo no, los motivos económicos, tal y como admiten los encargados del monumento: «Las mejoras permitirán que se aumente el número de visitantes», dicen. Quienes se acerquen a Nueva York durante los meses en los que permanezca cerrada, podrán verla desde la calle, desde el ferry gratuito que lleva a Staten Island o acercándose al pedestal por el acceso de la isla de Ellis. Lo que no es posible es acceder al interior y subir las escaleras para disfrutar de la vista desde el observatorio situado en su cabeza.

No es la primera vez que se cierra en este siglo: tras los atentados a las Torres Gemelas, el pasado 11 de septiembre de 2001, se vetó el acceso al público, manteniéndose hasta agosto de 2004. En todo caso, algo había cambiado: los controles de seguridad hoy son mucho más estrictos, ante los temores de un nuevo ataque ¿terrorista?