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Un cambio en el color de las aguas oceánicas podrían tener un impacto significativo en la cantidad e intensidad de los huracanes, señalaron unos investigadores estadounidenses.

Un equipo de científicos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) realizó simulaciones de esos cambios en modelos informáticos para el Pacífico Norte, donde se forman más de la mitad de los vientos huracanados del mundo.

El principal factor es el tinte verde que toma el agua del océano cuando hay grandes concentraciones de clorofila, un pigmento que ayuda al fitoplancton a convertir la luz solar en alimento para el resto del ecosistema marino.

«Pensamos en los océanos como azules, pero los océanos no son realmente azules. Son de hecho medio azul-verdosos», dijo el científico Anand Gnanadesikan, líder del equipo de investigadores, en un comunicado el viernes.

«El hecho de que no sean azules tiene consecuencias en la distribución de los ciclones tropicales», añadió.

Sin clorofila, la luz solar penetra más profundamente en el agua, y la superficie queda más fría.

El agua fría, a su turno, causa cambios en los patrones de circulación de aire, que hacen que los vientos fuertes se mantengan altos, «lo cual tiende a impedir que las tormentas desarrollen la superestructura necesaria para poder convertirse en huracanes», explicó Gnanadesikan.

Las poblaciones de fitoplancton se han reducido en todo el mundo durante el último siglo, según los científicos, que citan un informe reciente.

El estudio será divulgado en la próxima edición del diario especializado Geophysical Research Letters.

(Fuente: AFP)