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El propósito del gobierno de Estados Unidos de hostigar a la Revolución cubana adquiere hoy nuevas cuotas de empecinamiento. Otra vez, Washington incluyó a la mayor de las Antillas en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo internacional, decisión enérgicamente rechazada por autoridades de La Habana.

«Se trata de un acto injusto, mendaz y de hipocresía pues no hay país que haya sido víctima como Cuba del terrorismo, originado históricamente en el territorio norteamericano», indicó el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla.

Sobre el alegado motivo de que la nación caribeña acoge a militantes de grupos guerrilleros o separatistas, el jefe de la diplomacia cubana enfatizó que Estados Unidos miente deliberadamente.

Como considera el intelectual y cineasta norteamericano Saul Landau, el principal pecado de la Revolución cubana ha sido desobedecer las órdenes de Estados Unidos, y por eso ha tenido castigo.

El también investigador sobre hechos de sangre contra la mayor de las Antillas, puntualiza que la administración estadounidense tuvo que aceptar la existencia de un régimen en Cuba desobediente a sus designios.

La opción violenta, el aislamiento diplomático, la guerra psicológica, la invasión directa por Playa Girón, el bloqueo económico y más de 600 planes de atentados para eliminar al líder Fidel Castro no han podido destruir la obra revolucionaria.

Al clausurar el quinto período de sesiones de la séptima legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el pasado 1 de agosto, el presidente cubano, Raúl Castro, advirtió que en cuanto a su país y Estados Unidos, en esencia, nada ha cambiado.

Aunque exista menos retórica y se celebren ocasionales conversaciones bilaterales sobre temas específicos y limitados, en realidad, el bloqueo se continúa aplicando y nosotros seguiremos actuando con la serenidad y paciencia que hemos aprendido en más de medio siglo, subrayó Rodríguez Parrilla.

(Información completa en: Prensa Latina)