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Miles de militantes y amigos del Partido Comunista de Chile (PCCH) acompañaron a los familiares de Luis Corvalán —fallecido este miércoles a los 94 años de edad— en un acto de masas en el Cementerio General de Santiago. Aníbal Palma, quien fuera ministro durante la presidencia de Salvador Allende destacó la actitud consecuente del histórico líder. También, en nombre del Senado chileno, el senador Mariano Ruiz Esquide resaltó la coherencia, tenacidad y ética del histórico líder.

Además de los emotivos testimonios de dos familiares de Corvalán y el anuncio de decenas de condolencias de partidos políticos y personalidades, se leyó un mensaje del Partido Comunista de Cuba (PCC), que recuerda su lucha por un Chile mejor, democrático y con justicia para todos.

Corvalán tuvo un permanente compromiso con las mejores causas de los pueblos del mundo, y en todo momento Cuba pudo contar con la solidaridad de este amigo consecuente.

Luís Corvalán, confiaba en la continuidad del intenso proceso de liberación latinoamericano, destacó Guillermo Teillier, presidente de esa colectividad al despedir su duelo. Dijo que valoraba la comunidad de países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), encabezados por Cuba y Venezuela, la consolidación de procesos democráticos en Uruguay y Brasil y la revolución indigenista en Bolivia.

Teillier recordó que Corvalán, valoraba todas las expresiones de independencia y soberanía, como el proceso integracionista de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR). Denunció que Estados Unidos pretende descomponer esas experiencias mediante injerencias ilegítimas, como en Cuba, Venezuela y otros países.
«El compañero Corvalán —dijo— había asumido la solidaridad con todos aquellos pueblos que sufren el peligro de la intervención foránea, el golpismo, el bloqueo, las campañas de desinformación mediática y hasta la agresión militar.»

Tras recordar la muerte del Luís Alberto (el hijo de Corvalán muerto a raíz de torturasa manos de militares pinochetistas), destacó la ejemplar actitud del entonces secretario general del PCCH, encarcelado en Isla Dawson y Ritoque antes de salir al exilio, para regresar clandestinamente a Chile en 1983.
Se enfrentó —agregó— a una dictadura de la tortura, de la muerte, de la desaparición, de crímenes horrendos de lesa humanidad, que ni siquiera respetó a sus camaradas de armas, en el caso de los militares, y que jamás ha reconocido su responsabilidad en el caso de los civiles.

(Fuente: Prensa Latina)